martes, 7 de junio de 2022

Ejercicio 2C- Relato- Rocío de Juan

PÍDEME LA LUNA

Hoy voy a hablarte del mono azul que vivía en la luna. Sí, en un cráter. Cerca de un lago espejeante por donde ahora se deslizan varios niños con sus patines de cuchilla. Sí, claro que es un cuento. ¿Para dormir? Jamás, una buena historia no debería provocar sueño. Este es un cuento para soñar. Casi tan real como… ¿de qué estaba hablando? Ah, sí, del mono azul. Nació bajo una estrella roja, pero esta se enfrió demasiado pronto. De ahí viene su color. No, no es una tragedia. En todo caso, una tragedia optimista. Porque ahora todos se pelean por viajar a la luna y visitar al mono azul, que tiene los ojos más bellos del mundo. ¿Que si tú tienes los ojos bonitos? Ay, claro que sí, pequeña. Seguro que hasta el mono azul te tendría envidia.

¿Quiénes son los niños que patinan? Son unos que están siempre mirando el horizonte a ver si regresa el barco. Que sí, que ahora te hablo del mono azul. Pero déjame contarte primero la historia de los niños. Se perdieron, ¿sabes? Iban en un barco que surca las estrellas, y al ver la luna tan blanca, tan redonda, como un queso de esos que te gustan, tan apetecible que te daban ganas de darle un mordisco, quisieron atracar allí. ¿Atracar? Sí, así se dice cuando los barcos se detienen en un puerto. Pues fondearon en uno de los cráteres, y uno de ellos descubrió los lagos helados. Y quisieron ponerse a patinar. ¿El mono azul? Ah, él se escondió de los niños. Nunca había visto ese tipo de seres. ¿Que como sé que tiene los ojos bonitos? Porque una niña no quiso bajar a patinar con los otros. Tenía miedo. La pobre siempre estaba asustada de los demás. Pero la luna le pareció tan hermosa que decidió explorarla a solas, y descubrió a nuestro amigo. Estaba fascinada. Era el ser más hermoso que había contemplado jamás, y eso que había estado en muchos planetas, había divisado estrellas fugaces y perseguido cometas. Pero el mono azul era bellísimo, con una pelambrera suave, de color azul oscuro, y que, al reflejarle la luz, parecía brillar. Y sus ojos, ¡imposible de describir! Eran muy oscuros pero habían atrapado la luz de las estrellas antes de morir. Sí, claro, las estrellas mueren. Pero eso sucede cada tanto tiempo que no debes preocuparte. El mono azul y ella se hicieron muy amigos, y hablaron y hablaron y hablaron.

               ¿La niña se quedó con el mono azul? Me temo que no. Ambos eran seres libres; ella regresó al barco, pero sus amigos todavía seguían patinando. Y mientras los esperaba, sucedió algo. El ancla no estaba bien afianzada, y se desprendió de la roca. Así que se vio impulsada de nuevo al espacio, y dejó a los otros niños. Por eso la están esperando. Sin el barco ellos solo pueden jugar y jugar. Tampoco es un destino tan terrible, ¿verdad?

            ¿Qué sucede? ¿Quieres saber qué le pasó a la niña? Creo que fue bastante feliz. Fondeó en otro planeta, uno azul envuelto en nubes. Conoció a una familia que la acogió como si fuera su hija. Creció. Y tuvo una niña, con unos ojos vivos muy parecidos a los del mono azul, al que ya casi había olvidado. Así que se prometió que un día le contaría la historia de cuando estuvo en la luna. Se lo debía a ella. Y también a su amigo.

            ¿Que si podemos ir a ver al mono azul? Algún día, cariño mío, algún día volveremos a la luna.

 

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