MI AMIGO EL CAMALEÓN
Giro la llave. Empujo la puerta suavemente
y entro en la habitación, como si fuese la primera vez que lo hiciese. Detengo
mis pasos en el centro de la habitación, las paredes equidistantes entre sí.
Tres por tres por tres y por tres y en el centro “una silla” A la cual hago
posesión. A pesar de su aspecto cómodo, no encuentro la energía para sentirme a
gusto en su espacio. Este problema necesita una solución y debo dársela me
levanto y decido “ir de
compras”.
Mi cuerpo y
mi estado de ánimo ascienden a otro nivel. Pero conforme salgo de la habitación
y ascedo a la calle, me empieza a invadir nuevos enigmas con los que no he
contado ¿que comprar? Y ¿Dónde cómpralo? Espero que con la evolución de los
acontecimientos, los enigmas se aclaren.
Paseo por la
avenida y empiezan a surgir nuevas dudas, a la derecha, zapaterías, panaderías y
librerías y a la izquierda cosmética, sastrería y lencería. Mientras desojo la
margarita, una pelotita toca mis zapatos.
-¿Oiga señor me puede echar la pelota? le
he dado muy fuerte y se me ha ido donde está usted. –Me dice un niño que me
suplica con su cara de ángel.
-Niño en este momento no puedo, estoy
resolviendo un misterio y no puedo desviar mi atención.
Dejo al niño
con sus juegos y vuelvo a introducirme de nuevo en el mundo de las dudas.
Una
librería…. pero al lado “todo muebles” creo que acabo de encontrar la solución
a mis problemas.
Entro con
decisión al comercio y rápidamente busco al encargado y allí está ojeando unos
papeles.
-Buenos días señor encargado ¿Qué tiene
para ofrecerme? -Le pregunto.
-Como puede ver, tenemos todos los
artículos que desee en madera. ¿Ha pensado que mueble busca?
-No se aún, veo tantos muebles que no se
cual “ya lo sé” esa mesa quiero esa mesa
–señalo una mesa blanca que se encontraba en un rincón.
-La mesa redonda buena elección ¿quiere que
se la llevemos? –Me responde el
encargado con una sonrisa.
-“No”por supuesto. Ya la llevo yo andando.
–Le respondo cosiendo la mesa y saliendo de aquel lugar.
Vuelvo a
recorrer la avenida, mostrando la compra a todo el mundo. Sé que he tenido buen
acierto en escoger el artículo y quería demostrárselo a todo el mundo.
Al día
siguiente. Vuelvo a girar la llave y con la misma pausa del día
anterior empujo
la puerta suavemente y me coloco entre las cuatro paredes, hago posesión de la
silla, coloco las manos sobre la mesa redonda, dando espera a que la energía
cubra el lugar. Pero mis expectativas no se cumplen ya que la mesa no ha
rellenado el espacio. Por lo que vuelvo a decidir de “ir de compras”
Vuelvo a
recorrer la avenida observo la misma gente en los mismos lugares. Al niño que
juega con su pelota y espera que alguien se la devuelva. Pero eso no me
resuelve nada, tal vez consigo tener más frustración. Tengo que hacerme fuerte
y he de valorar todas las posibilidades, porque tengo esta meta y debo de
cumplirla.
Miro a la
izquierda joyería, juguetería, bazar “todo a cien”
Y a mí
derecha pastelería, papelería y
comestibles.
Que dilema,
como resolverlo. Pero que ven mis ojos una tienda pequeñita: “tienda de
animales”. Hay esta la solución a mis problemas, con paso firme entro al
interior del establecimiento.
-Por favor el encargado del establecimiento
–Le pregunto a un señor bajito detrás de un mostrador.
-Yo soy el encargado ¿sabe ya lo que viene
a buscar? –Me pregunta
-“No” ¿No
puede aconsejarme cual será la mejor
opción?
-Por supuesto, aquí tenemos unos peces de
colores, un perrito de un mes y por supuesto con pedigrí….
-Espere, espere. He visto unos ojos y no
paran de mirarme me persiguen, eso es lo que quiero –Señalando a un extraño
animal.
-“Muy buena elección” es una iguana ¿la
quiere en una jaula? –Me contesta el encargado del establecimiento.
-No por supuesto, se vendrá conmigo
encima del hombro. –Cojo al animal y lo coloco encima de mi hombro derecho.
-Por supuesto. Además está en oferta, ya
lleva mucho tiempo con nosotros. –Me responde el encargado del local con una
eterna sonrisa.
Salgo del
establecimiento con mi nuevo amigo, que permanece sujeto y estático en el
hombro, tal vez abrumado como yo ante la nueva situación.
Vuelvo a
realizar el paseo inverso a lo largo de
la avenida y yo sé de alguna manera que la gente no ha dejado de mirarnos,
hasta la llegada a nuestra residencia.
Vuelve a
pasar un nuevo día, hago girar la llave empujando la puerta lentamente. La
situación de los días anteriores vuelve a repetirse y vuelvo a estar en la
habitación, ante aquellas cuatro paredes simétricas y ante mí la mesa en el centro,
con la silla en un extremo me siento sobre ella, coloco las manos encima de la
mesa. Al otro lado de la mesa y encima
de ella se encuentra mi nuevo amigo el camaleón, nos miramos los dos y noto
como la energía fruye entre nosotros. Al
cabo de un rato notamos los dos que el espacio aún no termina de llenarse, todo vuelve a estar como en un
principio. Por lo tanto ante la nueva situación creada. Nos levantamos y decidimos,
“ir de compras”.
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