martes, 31 de mayo de 2022

ejercicio 8b alfonso

 

MI AMIGO EL CAMALEÓN

 

    Giro la llave. Empujo la puerta suavemente y entro en la habitación, como si fuese la primera vez que lo hiciese. Detengo mis pasos en el centro de la habitación, las paredes equidistantes entre sí. Tres por tres por tres y por tres y en el centro “una silla” A la cual hago posesión. A pesar de su aspecto cómodo, no encuentro la energía para sentirme a gusto en su espacio. Este problema  necesita una solución y debo dársela me levanto y decido “ir de compras”.

Mi cuerpo y mi estado de ánimo ascienden a otro nivel. Pero conforme salgo de la habitación y ascedo a la calle, me empieza a invadir nuevos enigmas con los que no he contado ¿que comprar? Y ¿Dónde cómpralo? Espero que con la evolución de los acontecimientos, los enigmas se aclaren.

Paseo por la avenida y empiezan a surgir nuevas dudas, a la derecha, zapaterías, panaderías y librerías y a la izquierda cosmética, sastrería y lencería. Mientras desojo la margarita, una pelotita toca mis zapatos.

    -¿Oiga señor me puede echar la pelota? le he dado muy fuerte y se me ha ido donde está usted. –Me dice un niño que me suplica con su cara de ángel.

    -Niño en este momento no puedo, estoy resolviendo un misterio y no puedo desviar mi atención.

Dejo al niño con sus juegos y vuelvo a introducirme de nuevo en el mundo de las dudas.

Una librería…. pero al lado “todo muebles” creo que acabo de encontrar la solución a mis problemas.

Entro con decisión al comercio y rápidamente busco al encargado y allí está ojeando unos papeles.

    -Buenos días señor encargado ¿Qué tiene para ofrecerme?  -Le pregunto.

    -Como puede ver, tenemos todos los artículos que desee en madera. ¿Ha pensado que mueble busca?

    -No se aún, veo tantos muebles que no se cual “ya lo sé”  esa mesa quiero esa mesa –señalo una mesa blanca que se encontraba en un rincón.

    -La mesa redonda buena elección ¿quiere que se la llevemos?  –Me responde el encargado con una sonrisa.

    -“No”por supuesto. Ya la llevo yo andando. –Le respondo cosiendo la mesa y saliendo de aquel lugar.

Vuelvo a recorrer la avenida, mostrando la compra a todo el mundo. Sé que he tenido buen acierto en escoger el artículo y quería demostrárselo a todo el mundo.

Al día siguiente. Vuelvo a girar la llave y con la misma pausa del día

anterior empujo la puerta suavemente y me coloco entre las cuatro paredes, hago posesión de la silla, coloco las manos sobre la mesa redonda, dando espera a que la energía cubra el lugar. Pero mis expectativas no se cumplen ya que la mesa no ha rellenado el espacio. Por lo que vuelvo a decidir de “ir de compras

Vuelvo a recorrer la avenida observo la misma gente en los mismos lugares. Al niño que juega con su pelota y espera que alguien se la devuelva. Pero eso no me resuelve nada, tal vez consigo tener más frustración. Tengo que hacerme fuerte y he de valorar todas las posibilidades, porque tengo esta meta y debo de cumplirla.

Miro a la izquierda joyería, juguetería, bazar “todo a cien”

Y a mí derecha  pastelería, papelería y comestibles.

Que dilema, como resolverlo. Pero que ven mis ojos una tienda pequeñita: “tienda de animales”. Hay esta la solución a mis problemas, con paso firme entro al interior del establecimiento.

    -Por favor el encargado del establecimiento –Le pregunto a un señor bajito detrás de un mostrador.

    -Yo soy el encargado ¿sabe ya lo que viene a buscar? –Me pregunta

     -“No” ¿No  puede aconsejarme cual será la mejor  opción?

     -Por supuesto, aquí tenemos unos peces de colores, un perrito de un mes y por supuesto con pedigrí….

     -Espere, espere. He visto unos ojos y no paran de mirarme me persiguen, eso es lo que quiero –Señalando a un extraño animal.

      -“Muy buena elección” es una iguana ¿la quiere en una jaula? –Me contesta el encargado del establecimiento.

      -No por supuesto, se vendrá conmigo encima del hombro. –Cojo al animal y lo coloco encima de mi hombro derecho.

      -Por supuesto. Además está en oferta, ya lleva mucho tiempo con nosotros. –Me responde el encargado del local con una eterna sonrisa.

Salgo del establecimiento con mi nuevo amigo, que permanece sujeto y estático en el hombro, tal vez abrumado como yo ante la nueva situación.

Vuelvo a realizar  el paseo inverso a lo largo de la avenida y yo sé de alguna manera que la gente no ha dejado de mirarnos, hasta la llegada a nuestra residencia.

Vuelve a pasar un nuevo día, hago girar la llave empujando la puerta lentamente. La situación de los días anteriores vuelve a repetirse y vuelvo a estar en la habitación, ante aquellas cuatro paredes simétricas y ante mí la mesa en el centro, con la silla en un extremo me siento sobre ella, coloco las manos encima de la mesa. Al otro lado de la mesa  y encima de ella se encuentra mi nuevo amigo el camaleón, nos miramos los dos y noto como la energía  fruye entre nosotros. Al cabo de un rato notamos los dos que el espacio aún no termina de  llenarse, todo vuelve a estar como en un principio. Por lo tanto ante la nueva situación creada. Nos levantamos y decidimos, “ir de compras”.

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