El viaje
Camino como
todos los viernes para recoger la furgoneta, estoy deseoso después de una semana de duro de trabajo y pasar el fin de semana con mi familia en Madrid.
En agosto Sevilla es una ciudad de mucho calor y los cuarenta no para de hacerlo en ningún momento. Ya me encuentro próximo
para recoger el vehículo abro la puerta y dejo en la parte de atrás las maletas,
lo intento arrancar, pero no…. Lo intento arrancar varias veces más, pero no
consigo ponerlo en marcha. Batería, gasoil
“lo llene ayer” “qué demonios le pasa”.
Busco los
papeles del seguro y miro el número para llamar y pedir una grúa.
-Por favor, me podían
mandar una grúa a la calle Paloma, mi matricula es: AL 6307 EJ. –Le digo a la recepcionista
que se ha puesto al teléfono.
- no se preocupe, en 15 minuto la tiene allí,
no abandone el coche por favor. –me contesta una chica muy simpática y acento
sevillano.
Bajo del
coche, ya un poco más sereno y no pasan más de 5 minutos y la grúa ya está aquí
Bajo un señor
bajito y regordete que rápidamente se dirige
al vehículo.
-¿Tiene las llaves puestas? –Vamos a
arrancarlo. –Lo intenta varias veces y no lo consigue
-¿Qué cree que le pasa? –Le pregunto
-A oído ese ruido cuando intenta arrancar “pues
eso es malo”. –Hay que llevárselo al taller, seguro que es el cigüeñal, hasta
el lunes no podemos darle más información. –Me cuenta el mecánico, mientras con
habilidad sube el vehículo a la grúa y me deja en la acera con dos maletas y un
problemón “¿cómo llegó hoy a Madrid?”
Llamo rápidamente
a la empresa para que me habiliten un medio de trasporte y conseguir llegar a Madrid.
-Maite, la grúa se ha llevado mi coche averiado y la avería
es seria ¿me gustaría saber cómo podría llegar a Madrid? –Le pregunto a mi
jefa.
- Que casualidad hoy viernes, te busco algo
y enseguida te llamo – me contesta, mientras me siento encima de una de las
maletas y espero su llamada.
Pasaron treinta
y cinco minutos y el móvil suena.
-Alberto, solo he podido conseguirte un billete en tren para esta noche
a las doce, te he enviado al móvil el billete – Mañana cuando puedas te pasas
por la empresa y me explicas lo sucedido –Y sin dar tiempo a contestarle me
cuelga. Con lo cual cojo las maletas y me dirijo a la estación.
Después de
una hora andando y preguntando varias veces consigo llegar a la estación.
Me dirijo a
la taquilla y me dispongo para hacer cola. Rápidamente le enseño el billete del
móvil a la taquillera
-este billete no se canjea aquí, lo debe de
hacer en el tren, que se encuentra al final de los andenes. – me contesta una
chica morena muy simpática.
Conforme me acerco
al tren observo que el tren no es un AVE, ni un INTERCITI se trata de un tren
de mediados de siglo “que pasada de tren”
Ascendí al
tren y busco mi asiento, los camarotes son
de lujo ¿cuánto le ha costado el billete a mi jefa con lo tacaña que es?
Coloco las
maletas en la parte superior encima de los asientos, miro mi número de asiento
y me dejo caer sobre él y lograr descansar después de todas las peripecias
que me han ocurrido.
El camarote se
encontraba sin pasajeros, por lo que decido cerrar ligeramente los ojos.
El silencio me
hace de escuchar una conversación, justo al lado de la puerta.
-Manuel, entremos en el camarote y
esperaremos a José y el tomara las decisiones aunque el plan ya está trazado. –
dice uno de los pasajeros con voz ronca, que ascienden al camarote.
-De acuerdo Pedro, sentémonos mientras, no
tardara en aparecer. –Contesta el otro.
Abro ligeramente
para ver a mis compañeros de viaje y seguir escuchando la conversación
A los cinco minutos se presenta el individuo
que esperan, alto, barba abundante y una cicatriz en la mejilla derecha. Se acomodó
en el asiento y comenzó a hablar a los otros dos personajes.
-Acabo de ver a la pareja que nos han hecho el encargo para robarles, están sacando
los billetes. Son un matrimonio que acaba de casarse y se van de luna de miel. –mientras
ríe largamente.
Me encuentro
un poco confuso ¿cómo en mi presencia? son capaces a desvelar sus planes de robar a esa pareja. Por lo que no intento mover ni un musculo y esperar lo
que vaya a ocurrir.
-He traído tres cuchillos para que los
usemos en el trabajito, después debemos
de hacerlos desaparecer para que no se encuentren. –Explica a los otros dos
compinches.
Hubo unos
momentos de tranquilidad y ninguno de los tres dice ni una palabra. La tranquilidad se interrumpió,
con la llegada de la pareja que esperan. El joven muy amablemente se dirigió a todos.
-Buenas tarde, estos dos asientos son los
nuestros. –Señalando dos asientos al lado de la ventana y justo al lado del mío.
-Por supuesto siéntense. –contesta Manuel
Mientras se
acomodan los dos jóvenes, continuo pensando cómo no han hecho en ningún momento,
ninguna referencia a mi presencia. Antes que lograsen ponerse cómodos los dos jóvenes,
los tres individuos se abalanzan sobre
ellos con cuchillo en mano. Volví a cerrar los ojos y solo escucho los alaridos
de los dos jóvenes y el golpe de una maleta sobre mi cabeza, que me hace perder
la conciencia.
Despierto por
un golpe sordo, mi extrañeza al comprobar como todos han desaparecido. Los tres
asesinos, los jóvenes tampoco se encuentra allí y no hay rastro de sangre ni
pelea, solo mis dos maletas
Cojo las
maletas y salgo del tren, que se encuentra parado en el andén.
Un guardia
de seguridad llama mi atención.
-¿Me puede decir que hace usted en este
tren?
-acabo de llegar de viaje. –Le contesto.
- eso no puede ser, este tren lleva
cincuenta años parado. –Se inmovilizo por el asesinato de una pareja de recién
casados y el tren cayó en desgracia y no ha vuelto a circular.
-¿No
consiguieron detener a los asesinos? –Le pregunto
-No porque no encontraron las armas del
delito.
Pensando en
todo lo ocurrido abandone la estación y me detuve,
una de las maletas me había pinchado ligeramente en una pierna. La abro y me
encuentro tres cuchillos cubiertos de sangre.
Alfonso .... poliedro te convirtió en asesino oh oh. Inesperado
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