lunes, 16 de mayo de 2022

EJERCICIO 7B - Esperanza Cabañas

 

ROTO

ESCENA: (En una cancha de baloncesto, al aire libre, están un chico y una chica sentados en su silla de ruedas. Ambos visten ropa deportiva. Tienen alrededor de veinticinco años)

ACTORES: PEDRO Y MARTA

 

PEDRO. Me encantaría poner los pies en el suelo.

MARTA. Sentir la arena la arena caliente y el agua fría…

PEDRO. Yo corría, hacía carreras. Cuando salía de trabajar entrenaba y los fines de semana competía. La adrenalina corría por mis venas inflando mis músculos. Ese era mi sueño, ser el mejor, ganar, ganar y ganar Cuando pienso en ello, aún se me anudan las tripas. Ahora me ocupo de recuperar algo de lo perdido, de lo que nunca volverá, de recomponer los trozos rotos. ¿Sabes?..  A veces sueño que corro y que llego a la meta el primero. Luego me veo volar, volar muy alto. Es una sensación poderosa la que me eleva mientras la moto sigue rodando sobre el asfalto. De repente… ¡pum! caigo en seco. No siento dolor, no siento nada. Me abren los parpados. Sé que algo no va bien, no me siento entero. Desperté días más tarde. Estaba en el hospital, inerte. Era como si me hubieran atado a la cama, para el caso era lo mismo, no podía moverme. Pegaba la oreja cada vez que el médico informaba a mi familia, a un par de metros de mi cama. Cuando me sentaron sobre la cama, mi tronco cayó como una gelatina. Desparramado sobre el colchón me preguntaba si podría sentarme alguna vez y usar mis bazos.

MARTA.― Como decía Neruda en aquel verso: “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.” Tendremos una vida distinta

PEDRO. Tuve que aprender a manejar mi cuerpo como si de un bebé se tratara. No fue fácil, además… echaba de menos tantas cosas.

MARTA.― Recuerdo cuando entraste, yo ya había empezado la rehabilitación. Casi todos los días entraba alguien nuevo y nosotros, los antiguos, os mirábamos con curiosidad.

PEDRO. Mi novia se fue, no volví a verla, al igual que al resto de mis amigos. Tampoco yo quise ver a nadie. Me sentí tan roto que me avergoncé de mi mismo.

MARTA.― Nos toca vivir otra vida, la de antes quedó en tu pasado y en el mío. La vida para nosotros empieza ahora.  

PEDRO. Hacía los ejercicios como el que se agarra a un salvavidas. Pensé que esto no iba a poder conmigo, pero hay días que cuesta levantarse.

MARTA.― Hay mucho por hacer. Renuncié a viajar con mis amigas, pero estoy convencida de que en algún momento lo retomaré.

PEDRO. Tengo espasmos musculares, osteoporosis, úlceras de decúbito, dolores neuropáticos crónicos, trastornos de la regulación de la temperatura corporal y complicaciones espiratorias. 

MARTA.― ¡Lucha! Yo lo hice y trabajé duro para no deprimirme. Las pequeñas metas me animan a seguir trabajando.

PEDRO. La sensación es inexplicable y lleva consigo una impotencia desgarradora.

MARTA.― No pienso en lo vivido, sino en lo que me queda por vivir y en cómo voy a vivirlo.

PEDRO. Menos mal que te he encontrado (alarga la mano, toma la de Marta, la mira a los ojos y le sonríe)

MARTA.― Me siento muy orgullosa de mí, pero también de ti. Estamos consiguiendo ser independientes ¿no te has dado cuenta?

PEDRO.― Cuesta acostumbrarse a esto.

MARTA.― Unas manos operativas y una cabeza bien amueblada permiten hacer una vida similar a la de cualquier otra persona sin lesión medular.

PEDRO.― Quiero que me acompañes a ver un piso. Me gustaría salir de aquí y compartirlo contigo.

MARTA.― ¿Y eso? ¿Has dormido bien? ¡Vaya sorpresa!

PEDRO.― Me gustaría que viviéramos juntos. Quiero salir de este hospital-residencia y comprobar que realmente soy capaz de ser independiente, pero contigo.

MARTA.― ¿Y si lo haces solo?

PEDRO.― Te necesito, no podría.

MARTA.― Necesito saber que lo puedes hacer y después escuchar que quieres estar conmigo.

PEDRO.― ¿Es otra prueba?

MARTA.― Si puedes vivir solo, aceptaré irme contigo.

PEDRO.― Pues no sabes lo que te vas a perder. A lo mejor hasta me acostumbro y me gusta estar solo. Te estás arriesgando.

MARTA.― Si eso pasa, lo sentiré. Deseo y quiero vivir contigo, pero cuando no me necesites.

PEDRO.― ¡Qué difícil me lo pones! (Se acerca a ella, le acaricia la cara y le da un beso en los labios).

No hay comentarios:

Publicar un comentario