ROTO
ESCENA: (En
una cancha de baloncesto, al aire libre, están un chico y una chica sentados en
su silla de ruedas. Ambos visten ropa deportiva. Tienen alrededor de
veinticinco años)
ACTORES: PEDRO Y
MARTA
PEDRO.― Me encantaría poner los pies en el suelo.
MARTA.― Sentir la arena la arena caliente y el agua fría…
PEDRO.― Yo corría, hacía carreras. Cuando salía de trabajar
entrenaba y los fines de semana competía. La adrenalina corría por mis venas
inflando mis músculos. Ese era mi sueño, ser el mejor, ganar, ganar y ganar
Cuando pienso en ello, aún se me anudan las tripas. Ahora me ocupo de recuperar
algo de lo perdido, de lo que nunca volverá, de recomponer los trozos rotos.
¿Sabes?.. A veces sueño que corro y que
llego a la meta el primero. Luego me veo volar, volar muy alto. Es una
sensación poderosa la que me eleva mientras la moto sigue rodando sobre el
asfalto. De repente… ¡pum! caigo en seco. No siento dolor, no siento nada. Me
abren los parpados. Sé que algo no va bien, no me siento entero. Desperté días
más tarde. Estaba en el hospital, inerte. Era como si me hubieran atado a la
cama, para el caso era lo mismo, no podía moverme. Pegaba la oreja cada vez que
el médico informaba a mi familia, a un par de metros de mi cama. Cuando me
sentaron sobre la cama, mi tronco cayó como una gelatina. Desparramado sobre el
colchón me preguntaba si podría sentarme alguna vez y usar mis bazos.
MARTA.― Como decía Neruda en aquel verso: “Nosotros, los de
entonces, ya no somos los mismos.” Tendremos una vida distinta
PEDRO.― Tuve que aprender a manejar mi cuerpo como si de
un bebé se tratara. No fue fácil, además… echaba de menos tantas cosas.
MARTA.― Recuerdo cuando entraste, yo ya había empezado la
rehabilitación. Casi todos los días entraba alguien nuevo y nosotros, los antiguos,
os mirábamos con curiosidad.
PEDRO.― Mi novia se fue, no volví a verla, al igual que al resto
de mis amigos. Tampoco yo quise ver a nadie. Me sentí tan roto que me avergoncé
de mi mismo.
MARTA.― Nos toca vivir otra vida, la de antes quedó en tu pasado
y en el mío. La vida para nosotros empieza ahora.
PEDRO.― Hacía los ejercicios como el que se agarra a un
salvavidas. Pensé que esto no iba a poder conmigo, pero hay días que cuesta
levantarse.
MARTA.― Hay mucho por hacer. Renuncié a viajar con mis
amigas, pero estoy convencida de que en algún momento lo retomaré.
PEDRO.― Tengo espasmos musculares, osteoporosis, úlceras de
decúbito, dolores neuropáticos crónicos, trastornos de la regulación de la
temperatura corporal y complicaciones espiratorias.
MARTA.― ¡Lucha! Yo lo hice y
trabajé duro para no deprimirme. Las pequeñas metas me animan a seguir
trabajando.
PEDRO.― La sensación es inexplicable y lleva consigo una
impotencia desgarradora.
MARTA.― No pienso en lo vivido, sino en lo que me queda por
vivir y en cómo voy a vivirlo.
PEDRO.― Menos mal que te he encontrado (alarga la mano, toma la de Marta, la mira a los ojos y le sonríe)
MARTA.― Me siento muy orgullosa de mí, pero también de
ti. Estamos consiguiendo ser independientes ¿no te has dado cuenta?
PEDRO.― Cuesta acostumbrarse a esto.
MARTA.― Unas manos operativas y una cabeza bien amueblada
permiten hacer una vida similar a la de cualquier otra persona sin lesión
medular.
PEDRO.― Quiero que me acompañes a ver un piso. Me gustaría
salir de aquí y compartirlo contigo.
MARTA.― ¿Y eso? ¿Has dormido
bien? ¡Vaya sorpresa!
PEDRO.― Me gustaría que
viviéramos juntos. Quiero salir de este hospital-residencia y comprobar que realmente
soy capaz de ser independiente, pero contigo.
MARTA.― ¿Y si lo haces solo?
PEDRO.― Te necesito, no podría.
MARTA.― Necesito saber que lo puedes hacer y después
escuchar que quieres estar conmigo.
PEDRO.― ¿Es otra prueba?
MARTA.― Si puedes vivir solo, aceptaré irme contigo.
PEDRO.― Pues no sabes lo que te vas a perder. A lo mejor
hasta me acostumbro y me gusta estar solo. Te estás arriesgando.
MARTA.― Si eso pasa, lo sentiré. Deseo y quiero vivir
contigo, pero cuando no me necesites.
PEDRO.― ¡Qué difícil
me lo pones! (Se acerca a ella, le acaricia
la cara y le da un beso en los labios).
No hay comentarios:
Publicar un comentario