Camina rápido, vamos
No has de volver la cabeza
Te arrepentirás de irte
Aunque tu afán lo merezca
Te llevarás tus recuerdos
Te pondrás una careta
Porque el pueblo en que naciste
No saldrá de tu cabeza
Coge el bastón de tu padre
Y la colcha de tu abuela
Y tu muñeca de niña
Y el diploma de tu mesa
Y nunca digas a nadie
Aunque de ganas te mueras
Que quieres volver a casa
Y compartir viejas penas
No estaba segura de haber cumplido los requisitos, y escribí un segundo poema (y sigo sin estarlo)
Grita, pero busca la palabra exacta
Canta, pero emite las notas precisas
Baila, pero con un ritmo perfecto
Llora, pero con muchas lagrimas
Y si gritas, lo encontrarás
Y si cantas, lo entenderás
Y si bailas lo disfrutarás
Y si lloras, te desahogarás
¡Quítate las botas y corre!
¡Salta hacia arriba y vuela!
¡Sécate las lágrimas y ríe!
Son bonitos los dos. El segundo parece más hipnotico que el primero, pero Higes dirá.
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