lunes, 23 de mayo de 2022

ejercicio 5b-1 alfonso relato final

 

Excusa perfecta

Me presento ante ustedes, para dar una respuesta creíble y verosímil, sobre mi ausencia en la última reunión y así quitar, posibles malentendidos de una falta premeditada y sin motivo aparente, por lo cual paso a relatarles.

Me dirigía como cualquier otro sábado,  zigzagueando por la avenida en dirección al centro de reunión, con las manos en los bolsillos y aspecto despreocupado, fruto de la noche anterior, aún me resuenan las múltiples llamadas a los camareros (pues logre con exito juntar la noche y el amanecer en  una ligera franja horaria).

Pasando por un casino, un delicioso olor a café me invito a visitar su interior. Busque un lugar tranquilo, donde disfrutar de un té y unos deliciosos pasteles y así espolear mi estado de ánimo. Ya sentado llame a unos de los camareros que no paraba de dar vueltas y al instante tenía sobre mi mesa ese té rojo que tanto me apasiona,  más un baturrillo de  dulces de crema y magdalenas recién hechas, cuando conseguí apurarlas. la tranquilidad y el sosiego me abordaron. Cuando alguien de imprevisto toco mi espalda, volví la cara y allí estaba,  una mujer rubia de pocas palabras, seria y todo su afán consistía en invitarme a seguirla fuera del bar. Todo ello lo quería conseguir con un sutil movimiento del dedo índice y  sin explicarme el por qué,  así lo hice. Ya en la calle no pare de seguirla, no sin volver la cara hacía mí y seguir invitándome a seguirla, con esa preciosa mirada. Por fin se detuvo, haciéndolo coincidir  con otro señor vestido con una bata blanca y aspecto inteligente, que se dirigía a nuestro  encuentro. Me explicaron los dos de su necesidad sobre mí, se trataban de dos científicos, que llevaban  la cura de la peligrosa enfermedad que nos asola estos días y  observaron en mí, cualidades para trasladar los documentos a su embajada; ya que los habían descubierto unos espías de una potencia extrajera  y me pidieron que yo debía de llevar esos escritos. Escondí las  formulas secretas entre mis trabajos de clase, comenzando  mi ruta al lugar donde me habían indicado, para culminar con éxito tan increíble e insólita  empresa. Levante el cuello de mi abrigo para intentar esconderme y no ser visto y agache la cabeza cerrando momentáneamente los ojos, envestí con paso firme el reto encomendado.

Pero el miedo me invadía, toda persona que se cruzaba la veía sospechosa y pensaba que robarían mi tesoro, las ventanas se habrían, viendo yo en todo momento enemigos invisibles y a la vez  deseaba  terminar esta intranquilidad. Y por fin la embajada. Reconocí dos espías, los cuales me habían explicado su aspecto mis recientes amigos, puse cara de despistado, apreté el paso y rozando a la vez que los hacía caer, a eso dos matones debido a mi ímpetu, “puff “por fin dentro. Nadie me detuvo, nadie me pregunto y tampoco nadie me miro, por lo que  busque al embajador recorriendo los múltiples pasillos del edificio. Lo encontré saliendo de una estancia, conforme  me acercaba iba alargando  la mano para acabar esta agónica empresa y recoger la miel de mi azaña, solo tenía que  darle esos codiciados papeles, alarga él también la suya para cogerlos y contribuir a mi esfuerzo. Se iba producir el contacto, el final de todo, la glorificación, pero alguien toco mi hombro,  pero Alfonso aún sigues aquí la reunión  ha terminado hace horas

Y para concluir que les puedo explicar a ustedes, que falte ese día porque tuve que salvar al mundo; o por lo contrario me dormí en un bar víctima de una noche de diversión. Sean  benévolos y Juzguen ustedes los hechos

 

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