lunes, 11 de abril de 2022

Ejercicio 3B- TEATRO- Marta Sanz

 

 HIELO

 

 

 


Una calle helada. VERONICA con un abrigo guateado con trozos de flores y el pelo trenzado con cintas de colores atraviesa la calle. Lleva a su hija pequeña LUCÍA con un chaquetón de paño sujeta de la mano.

 

VERONICA.——(pega el dedo al timbre, la puerta se abre y aparece una doncella uniformada NATI) Buenos días, Nati

 

NATI.——¡Señorita, por Dios, traiga, déjeme los abrigos! Pobre niña, empapada. Están ya todos sentados a la mesa. ¡Le llevo una toalla y un almohadón para Lucía!

 

VERONICA.——¿ y dónde están las alfombras Nati? ¡Qué suelo más frio y desagradable!

 

NATI.——Las mandó quitar la señora. Quiere que el suelo brille como un lago helado.

 

VERONICA.——¡Ya!





 

 

 

 

Veronica abre la puerta del comedor. A la cabecera de la mesa se sienta LA MADRE. A continuación, una joven con un vestido negro y un collar de perlas. A su lado ANA una niña de la misma edad de LUCIA y JAVIER un hombre joven muy bien vestido.

 

LA MADRE.——¡Vaya!¡tarde, como de costumbre!

 

VERONICA.——(  sin pestañear; sacudiendo las trenzas y pulverizando agua a su alrededor)Buenos días a todos.

 

NATI.—— (colocando un almohadón en la silla de Lucia y secando un poco su pelo con una toalla) Toma pequeña. Sube. Te ayudo.

(Lucía se sentó, fijando la vista en el plato)

 

JAVIER.——( guiñando un ojo a Lucia, con una sonrisa) Hola cuñada.

 

     (Laura, muda, jugaba distraída con su collar de perlas y retocaba un mechón de pelo rubio que se había escapado de la diadema de su hija Ana)

 

LA MADRE.——¿Hoy, por fin, has trabajado? ¿Ha sido ese el motivo de tu tardanza?

 

VERONICA.——¡No!¡llovía!

 

LA MADRE.——¡Ya!, ¡Nati, puedes servir la lasaña de calabacín, la señorita finalmente llegó!

 

VERONICA.——A mí no me pongas, Nati, por favor (Veronica se sirvió una copa de vino tinto)

 

LA MADRE.——¿ Y ahora qué te pasa?

 

VERONICA.——Creo que no recuerdas, madre, que yo soy alérgica al calabacín. La lasaña le gusta a Laura. Yo ya he tenido que ponerme corticoides alguna vez en esta casa.

 

LA MADRE.——(con una mueca de profundo desagrado) No lo pensé.

 

VERONICA.——¡Pero bueno! ahora que me fijo ¿Qué hace ese bodegón de naturaleza muerta colgado ahí? ¿Dónde está el cuadro de los caballos de papá que él le regaló a mi madre poco antes de caer enferma?

 

LA MADRE.——Se lo ofrecí a un amigo. Lo quería desde hace años. Me ayuda con las gestiones de la herencia. A mí no me hacía gracia.

 

VERONICA.——¿Y no podías haberme preguntado antes si yo lo quería? Sabes perfectamente que papá y yo nos quedábamos las horas muertas contemplando ese cuadro.

 

LA MADRE.——¿Y en qué pared de tu casa, esa buhardilla tan grande que imagino has alquilado, pensabas colgarlo?

 

VERONICA.——Bueno, ese en cualquier caso sería mi problema ¿no? Lo pondría dónde pudiera verlo todos los días.

 

(Lucía masticaba silenciosa su lasaña mientras Ana cuchicheaba con su madre. Y, de repente, mirando a su prima dijo)

ANA.——¡Oye, Lucía! ¿dónde está tu papá?

( Javier fulminó con una mirada a su mujer, mientras LA MADRE esbozaba una sonrisa irónica)

 

LUCIA.——No lo sé (y dejó el tenedor, escondiendo las manos bajo las faldas del mantel)

 

LA MADRE.——¡Las manos encima de la mesa, niña! ¿Quién te ha enseñado a ti las normas de educación?

 

JAVIER.——Yo creo, suegra, que la niña es inocente.

 

LA MADRE.——Puede ser, pero tú no eres quién para hablar de inocencia.

 

LAURA.—— (sonrojada, desgranando las perlas del collar como si rezara el rosario)¡Deberíamos intentar mantener la cordialidad! ¡Los niños no saben lo que dicen, preguntan sin maldad!

 

VERONICA.——Bueno, creo que a todos nosotros nos cercan fantasmas que no han sido invitados a esta cena de Navidad. En tu caso, madre, deberías ampliar el número de comensales, tu fantasma sigue presente, no está ni muerto ni olvidado.

 

NATI.—— (irrumpiendo con tanto ímpetu que los visillos danzaron y todos exhalaron aire con un suspiro) Señora, ¿sirvo ya el asado?

 

LA MADRE.——Sí, será lo mejor.

 

JAVIER.——Pues como la lluvia no cese con el frio que hace se van a helar las calles esta noche.

    

VERONICA.——Sí, sobre todo en esta zona en donde la temperatura nunca es confortable. Volviendo al cuadro, madre, y ya que estás aún con los documentos del fallecimiento de mi padre, dile a tu amigo que lo devuelva. Eso pertenece a la herencia de mi madre y es mío por derecho.

 

LA MADRE.——(dejando los cubiertos en la mesa con un golpe seco)Deberías controlarte, Verónica, sabes que ese caballero era muy amigo de tu padre, no se lo voy a pedir por un arrebato tuyo. ¡Nati, retira los platos y trae el soufflé!

 

VERONICA.——Bueno, madre, ese señor era y es más amigo tuyo que de mi padre.

 

LAURA.——( levantándose de la silla expulsada como los payasos que salen despedidos de las cajas de broma). Pero Verónica ¿Qué insinúas? ¿Cómo te atreves a tratar así a mi madre, a la mujer que te ha criado?

 

JAVIER.——Niñas ¿Venís conmigo a la cocina? Seguro que Nati tiene helado de chocolate

 

VERONICA.——¡Nati, por favor, tráeme los abrigos! Lucia, nos vamos. Yo te compro todos los helados que quieras.  No quiero resbalar con el hielo, como otras veces, al salir. (se levanta y levanta a Lucía) El lunes quiero mi cuadro, madre, y todos los papeles de la testamentaria. Esta casa corresponde a la herencia de mi madre a la muerte de sus padres. Estoy pensando que es más grande que mi buhardilla. Voy a revisarlos con mi abogado. Buenas noches.

 

 

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