Entre tus textos poliedro cuáles crees que tienen más calidad literaria
PODIUM DE GANADORES💥
En la selección de textos poliédricos han resultado ganadores:
Poesía. ADIOSES. Módulo 1.
Sesión 5. Habla coloquial. Ejercicio 5.A
Escena Teatral. JOSEÍTO.
Módulo 1. Sesión 5. Habla coloquial. Ejercicio 5.B
Relato. EL ESPEJO. Módulo
2. Sesión 2. Sesión neobarroco. Ejercicio 2.A
¿Por qué crees que tienen más calidad?
Poesía. ADIOSES.
Mantiene el ritmo durante todo el poema y acaba con
un final muy potente. La anáfora de “llévate” (al principio) y” llévame” (al
final) funciona bien. El tono coloquial configura un poema muy cercano. Un
poema con versos cálidos, versos de abrazar y secar el llanto de los adioses, versos
en los que cualquier madre puede sentirse identificada.
Escena Teatral. JOSEÍTO
El contraste de los personajes, Joseíto (el
campesino) y el muchacho del National, a lo que añadimos la utilización de la
jerga de Joseíto.
La obligada salida del campesino de donde ha vivido
toda su vida y la descripción del espacio, con los omnipresentes buitres, hace
que la escena mantenga el interés y empaticemos con el protagonista.
Con el giro del
final, en el que Joseíto prefiere acompañar al muchacho y no marcharse del
poblado, creo que se consigue un buen “remate”.
Relato. EL ESPEJO
Es el único relato (he escrito ocho a lo largo de
los dos módulos) que el profe no me ha destrozado.
El conflicto está claramente definido y se
introduce en el momento adecuado.
La tensión va “in crescendo”.
La anticipación de que un suceso anormal va a
suceder.
La sucesión de imágenes que pretender ser explosivas
pueden conseguir que el lector se introduzca en el mundo mágico de los yoparás.
Proceso seguido para escribir esos textos
Poesía. ADIOSES.
Sentarme. Elegir una emoción o quizás la emoción me
eligió a mí. Recuperar los adioses a mi hija en el aeropuerto y los millones de
consejo que le daba para quedarme algo más tranquila. Se escribió casi sola. Después
pasó por el lógico proceso de reescritura, aunque, en este caso, le añadí pocas
pinceladas porque el ritmo ya lo llevaba puesto.
Escena Teatral. JOSEÍTO
Definir la jerga que iba a utilizar, tenía que ser
un habla que conociera de cerca. Una vez decidida, el personaje de Joseíto ya
venía colgado de su brazo. A su vez este personaje “cuasi real” caracterizaba
el espacio y, a su vez, el espacio traía consigo a los buitres.
Tenía que colocarlo en una posición difícil, y que
más difícil para él que marcharse de su poblado a la ciudad.
Para
contrastar las voces, se me ocurrió un personaje en las antípodas (de edad, de
cultura…) y apareció el aprendiz del National.
Los detalles de los buitres intentan hacer creíble
el relato y “pintarlo”. El proceso no fue muy largo.
Relato. EL ESPEJO
Primero dos o tres lecturas al relato “Los
advertidos” de Alejo Carpentier hasta que el neobarroco se imprimió en mi
sangre.
La segunda fase consistió en elegir el espacio de referencia,
tenía que ser algo más que espectacular, era indispensable que fuera grandioso
para lucir la cólera de los dioses: las cataratas de Iguazú cumplían todos los
requisitos.
En la tercera fase exprimí mis recuerdos, remiré
las fotos, repasé mis emociones, la incredulidad ante el abismo del salto del
diablo, las pasarelas de madera, los tucanes de pico amarillo y todo lo demás.
Para el cuarto tiempo ya estaba todo mezclado y
había parido cortinas de agua de “color chocolate”, fue entonces cuando “subí
el volumen al máximo”, lo subí hasta que me dolieron los oídos y… descorrí las
cortinas sin miedo. Y allí estaban los estallidos, estallidos de imágenes,
desfilando con poderío, pavoneándose sin complejos, luciendo sus vestidos
neobarrocos.
Para el epílogo, mucho, mucho internet para dar
visibilidad, para alcanzar los detalles de la flora y la fauna del paraíso.
Y además mucho, mucho, mucho tiempo empleado.
Puntos fuertes y puntos débiles como escritora
Puntos fuertes 👍
Los puntos fuertes de mi escritura, también
llamados menos débiles, podrían ser la utilización de jergas y del diálogo en
las escenas de teatro. En Poesía, conseguir llenarla de sangre y tripas y a buen
ritmo. Y, en los dos supuestos, la multitud de detalles que aportan visibilidad
al texto.
Puntos débiles 👎
Sobre los débiles, solo una pequeña representación
de los mismos para no cansar a los lectores. En términos generales padezco una “dispersionitis” cuyos síntomas más evidentes son: el
recorrido interminable de las historias, los infinitos caminos iniciados y abandonados
y el excesivo tiempo empleado en los mil laberintos, tiempo que puede llegar a
alcanzar incluso eras geológicas.
A continuación, les ofrezco un pequeño recorrido por
las debilidades y enfermedades que inyecto en cada uno de los géneros que utilizo.
Poesía. En ocasiones la dolencia consiste en
pensar demasiado. Intentar controlar el texto en lugar de dejarme llevar por el
ritmo.
Escena Teatral. Algo de anemia en los
finales que no se corresponden con la necesaria traca de cierre de la obra.
Relatos. Si me permiten me centraré en este
género porque después de años de talleres de escritura especializados en
relato, he conseguido no sin esfuerzo llegar a la más extrema de las patologías.
En una pirueta al alcance de pocas personas, mis “enfermos” cuentos pueden padecer
multitud de síntomas, todos ellos de suma gravedad. No se asusten, solo enumeraré
alguno de ellos y sin entrar en detalles escabrosos.
Mis conflictos sufren de inconsistencia o falta de
credibilidad, y/o aparecen muy tarde, las escenas son previsibles, los
personajes son planos, etc… y como guinda final añado el tiempo extra de escritura
que dedico a su curación, sin conseguir erradicar la enfermedad. De los ocho
relatos poliédricos, solo uno, lo parí saludable, el relato neobarroco, en
realidad fue la excepción que confirmó la regla, les doy este dato objetivo
para que no piensen que las dolencias son imaginarias.
Confieso que desconozco las causas de estos padecimientos.
Quizás no pueda alejarme de lo cotidiano y no sepa “disparatar”, quizás no
pueda hacerles daño a los personajes, quizás me pierda en los detalles y la consecuencia
sea una estructura desequilibrada y demasiado lineal. Quizás, quizás, quizás.
Ustedes podrían
pensar que después de esta enfermedad crónica, sostenida en el tiempo, lo
coherente, lo sensato, lo racional sería abandonar a los moribundos relatos,
dejarlos a su suerte, pero lamento comunicarles que, en un giro inexplicable del
guion, esto no sucederá porque soy muy creyente, deposito mi fe en las pócimas
del esfuerzo y en el chamán de largos cabellos.
Para conseguir esas pócimas no me importará realizar
las más duras tareas, labraré los conflictos hasta que la espalda se doble,
construiré las escenas hasta que las manos me sangren, me convertiré en una
sádica para mis personajes que desearan no haberme conocido, igual perezco en
el intento…
Pero juro por Dios que algún día escribiré un
relato que estalle en la boca como el asombro de un “peta zeta” y en el paladar
se aloje el sabor de “un cinco jotas” y, de lo contrario, juro por Dios que
nunca volveré a pasar hambre (mil perdones, pero tenía que incluirlo).
Y no les canso más queridos lectores, si han
llegado hasta aquí, se llevan mi eterno agradecimiento.
Eres genial, Isa, autoanálisis valiente :-) y divertido ;-)
ResponderEliminarGracias guapa "actrizdobladora"
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