lunes, 28 de marzo de 2022

EJERCICIO 1.C. ISABEL LARA. AUTOCONOCIMIENTO II. CALIDAD

 


Entre tus textos poliedro cuáles crees que tienen más calidad literaria

 

PODIUM DE GANADORES💥

En la selección de textos poliédricos han resultado ganadores:

Poesía. ADIOSES. Módulo 1. Sesión 5. Habla coloquial. Ejercicio 5.A

Escena Teatral. JOSEÍTO. Módulo 1. Sesión 5. Habla coloquial. Ejercicio 5.B

Relato. EL ESPEJO. Módulo 2. Sesión 2. Sesión neobarroco. Ejercicio 2.A

 

 

¿Por qué crees que tienen más calidad?

 

Poesía. ADIOSES.

Mantiene el ritmo durante todo el poema y acaba con un final muy potente. La anáfora de “llévate” (al principio) y” llévame” (al final) funciona bien. El tono coloquial configura un poema muy cercano. Un poema con versos cálidos, versos de abrazar y secar el llanto de los adioses, versos en los que cualquier madre puede sentirse identificada.

 

Escena Teatral. JOSEÍTO

El contraste de los personajes, Joseíto (el campesino) y el muchacho del National, a lo que añadimos la utilización de la jerga de Joseíto. 

La obligada salida del campesino de donde ha vivido toda su vida y la descripción del espacio, con los omnipresentes buitres, hace que la escena mantenga el interés y empaticemos con el protagonista.

 Con el giro del final, en el que Joseíto prefiere acompañar al muchacho y no marcharse del poblado, creo que se consigue un buen “remate”.

 

Relato. EL ESPEJO

Es el único relato (he escrito ocho a lo largo de los dos módulos) que el profe no me ha destrozado.

El conflicto está claramente definido y se introduce en el momento adecuado.

La tensión va “in crescendo”.

La anticipación de que un suceso anormal va a suceder.

La sucesión de imágenes que pretender ser explosivas pueden conseguir que el lector se introduzca en el mundo mágico de los yoparás.

 

Proceso seguido para escribir esos textos  

 

Poesía. ADIOSES.

Sentarme. Elegir una emoción o quizás la emoción me eligió a mí. Recuperar los adioses a mi hija en el aeropuerto y los millones de consejo que le daba para quedarme algo más tranquila. Se escribió casi sola. Después pasó por el lógico proceso de reescritura, aunque, en este caso, le añadí pocas pinceladas porque el ritmo ya lo llevaba puesto. 

 

Escena Teatral. JOSEÍTO

Definir la jerga que iba a utilizar, tenía que ser un habla que conociera de cerca. Una vez decidida, el personaje de Joseíto ya venía colgado de su brazo. A su vez este personaje “cuasi real” caracterizaba el espacio y, a su vez, el espacio traía consigo a los buitres.

Tenía que colocarlo en una posición difícil, y que más difícil para él que marcharse de su poblado a la ciudad.

 Para contrastar las voces, se me ocurrió un personaje en las antípodas (de edad, de cultura…) y apareció el aprendiz del National.

Los detalles de los buitres intentan hacer creíble el relato y “pintarlo”. El proceso no fue muy largo.

 

Relato. EL ESPEJO

Primero dos o tres lecturas al relato “Los advertidos” de Alejo Carpentier hasta que el neobarroco se imprimió en mi sangre.

La segunda fase consistió en elegir el espacio de referencia, tenía que ser algo más que espectacular, era indispensable que fuera grandioso para lucir la cólera de los dioses: las cataratas de Iguazú cumplían todos los requisitos.

En la tercera fase exprimí mis recuerdos, remiré las fotos, repasé mis emociones, la incredulidad ante el abismo del salto del diablo, las pasarelas de madera, los tucanes de pico amarillo y todo lo demás.

Para el cuarto tiempo ya estaba todo mezclado y había parido cortinas de agua de “color chocolate”, fue entonces cuando “subí el volumen al máximo”, lo subí hasta que me dolieron los oídos y… descorrí las cortinas sin miedo. Y allí estaban los estallidos, estallidos de imágenes, desfilando con poderío, pavoneándose sin complejos, luciendo sus vestidos neobarrocos.

Para el epílogo, mucho, mucho internet para dar visibilidad, para alcanzar los detalles de la flora y la fauna del paraíso.

Y además mucho, mucho, mucho tiempo empleado.  

 

Puntos fuertes y puntos débiles como escritora

 

Puntos fuertes 👍

Los puntos fuertes de mi escritura, también llamados menos débiles, podrían ser la utilización de jergas y del diálogo en las escenas de teatro. En Poesía, conseguir llenarla de sangre y tripas y a buen ritmo. Y, en los dos supuestos, la multitud de detalles que aportan visibilidad al texto.

 

Puntos débiles 👎

Sobre los débiles, solo una pequeña representación de los mismos para no cansar a los lectores. En términos generales padezco una “dispersionitis” cuyos síntomas más evidentes son: el recorrido interminable de las historias, los infinitos caminos iniciados y abandonados y el excesivo tiempo empleado en los mil laberintos, tiempo que puede llegar a alcanzar incluso eras geológicas.

A continuación, les ofrezco un pequeño recorrido por las debilidades y enfermedades que inyecto en cada uno de los géneros que utilizo.

Poesía. En ocasiones la dolencia consiste en pensar demasiado. Intentar controlar el texto en lugar de dejarme llevar por el ritmo.

Escena Teatral. Algo de anemia en los finales que no se corresponden con la necesaria traca de cierre de la obra.

Relatos. Si me permiten me centraré en este género porque después de años de talleres de escritura especializados en relato, he conseguido no sin esfuerzo llegar a la más extrema de las patologías. En una pirueta al alcance de pocas personas, mis “enfermos” cuentos pueden padecer multitud de síntomas, todos ellos de suma gravedad. No se asusten, solo enumeraré alguno de ellos y sin entrar en detalles escabrosos.

Mis conflictos sufren de inconsistencia o falta de credibilidad, y/o aparecen muy tarde, las escenas son previsibles, los personajes son planos, etc… y como guinda final añado el tiempo extra de escritura que dedico a su curación, sin conseguir erradicar la enfermedad. De los ocho relatos poliédricos, solo uno, lo parí saludable, el relato neobarroco, en realidad fue la excepción que confirmó la regla, les doy este dato objetivo para que no piensen que las dolencias son imaginarias.

Confieso que desconozco las causas de estos padecimientos. Quizás no pueda alejarme de lo cotidiano y no sepa “disparatar”, quizás no pueda hacerles daño a los personajes, quizás me pierda en los detalles y la consecuencia sea una estructura desequilibrada y demasiado lineal. Quizás, quizás, quizás.

 Ustedes podrían pensar que después de esta enfermedad crónica, sostenida en el tiempo, lo coherente, lo sensato, lo racional sería abandonar a los moribundos relatos, dejarlos a su suerte, pero lamento comunicarles que, en un giro inexplicable del guion, esto no sucederá porque soy muy creyente, deposito mi fe en las pócimas del esfuerzo y en el chamán de largos cabellos.

Para conseguir esas pócimas no me importará realizar las más duras tareas, labraré los conflictos hasta que la espalda se doble, construiré las escenas hasta que las manos me sangren, me convertiré en una sádica para mis personajes que desearan no haberme conocido, igual perezco en el intento…

Pero juro por Dios que algún día escribiré un relato que estalle en la boca como el asombro de un “peta zeta” y en el paladar se aloje el sabor de “un cinco jotas” y, de lo contrario, juro por Dios que nunca volveré a pasar hambre (mil perdones, pero tenía que incluirlo).

Y no les canso más queridos lectores, si han llegado hasta aquí, se llevan mi eterno agradecimiento.   

 




 

 

 


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