martes, 29 de marzo de 2022

EJERCICIO 1. CREATIVIDAD (III): SOBRE MI CREATIVIDAD – ANTONIO GALLOSO

Por Antonio Galloso

TAREA A: AUTOCONOCIMIENTO

Como preámbulo a la información personal que expondré a continuación, he de aclarar que mi mente como escritor —si es que desempeño realmente tal rol— es un maremágnum de ideas inconexas que van cohesionándose en mi imaginario con el transcurso del tiempo; aunque mi déficit de atención, diagnosticado desde pequeño, me dificulta sobremanera poder centrarme en un solo proyecto.

§  FACTORES QUE AUMENTAN MI MOTIVACION:

Sin duda, cinco factores principales condicionan mi grado de motivación a la hora de escribir: el material que consuma en un momento concreto (libros, música, pintura, películas y series, videojuegos y demás), mi gusto por compartir mis escritos (aunque, a un mismo tiempo, mi introversión me lo impida y gane por goleada); mi necesidad de ser evaluado como consecuencia de no creer en mi criterio propio; la interpretación de la escritura como un recurso terapéutico donde pueda expresar las emociones que me invaden (mi personalidad no me permite transmitirlas como quisiera y, a través de mis escritos, puedo soltarlas en boca de personajes ficticios ubicados en contextos lejanos o similares a la realidad más próxima); y la búsqueda de la superación, la unicidad y la perfección a un tiempo.

Digamos, de manera resumida y convergente, que mi motivación puede nacer de cualquier estímulo que me narre una historia, de una manera u otra. Inmediatamente, intento imaginar una trama como respuesta a dicho estímulo, bien sea desde cero o tras preguntar un típico «¿Qué pasaría sí…?». Mi objetivo es la búsqueda de la ansiada e imposible perfección: un manuscrito donde pueda haber desarrollado una trama que guste y enamore (a mí por encima de los demás, por supuesto) y pueda compartir para el disfrute de todos, intentando superar a la fuente de inspiración de la que he bebido para lograr una pieza única y generalmente bien valorada. Ya os lo digo, imposible, a menos que quieras ser un reflejo de Gustave Flaubert.

Hasta ahora —y que yo recuerde—, algunos de los elementos concretos que me han motivado a escribir y han suscitado un alto nivel de creatividad en mi persona han sido los siguientes: el trabajo de Yiruma, unos de mis compositores de música clásica favoritos; Laura Gallego, en especial Crónicas de la Torre I. El valle de los lobos (primer libro que leí de esta escritora de LIJ con una imaginación, en mi opinión, desbordante); Sevilla; mi madre y las personas que un día amé, pasaron por mi vida y hoy no están; etc. A día de hoy, lo que quiero que sea mi primera novela, nació de una motivación particular: una promesa que hice a alguien que no tengo la suerte de tener conmigo.

Por último, y como detalle final, me motiva en demasía comprobar como otros han podido hacerlo y de una manera más fácil de cómo lo pienso. «Si ellos pueden, ¿por qué yo no?», piensa mi lado positivo cuando aparece (no en muchas ocasiones).

 

§  TIEMPO DE MEDITACIÓN PREVIO AL EJERCICIO DE LA ESCRITURA:

De acuerdo a cómo lo expone a la clasificación o distinción entre escritores según Javier Marías —y como supondrá cualquiera que haya leído las líneas anteriores—, soy un absoluto escritor «mapa»: tiende —infructuosamente de cómo me gustaría— organizar y plantearlo todo, desde personajes (con intención de que sean redondos) hasta el hilo conductor de la trama y los entresijos de la misma que aseguren algún que otro plot twist que deje al lector con la boca abierta. Adoro que todo en una novela esté absolutamente conectado, de ahí mi obsesión por la producción literaria de J. K. Rowling en su saga Harry Potter. Por lo que efectivamente, medito muchísimo antes de escribir (demasiado).

 

§  GUSTO POR LA INCLUSIÓN DE DATOS DE CARÁCTER BIOGRÁFICO EN MIS ESCRITOS:

Asimismo, como he detallado anteriormente, la escritura para mí sirve de terapia, como un modo de exteriorizar todo aquello que mi personalidad hermética (aunque no lo parezca) guarda para sí. Por lo tanto, tanto si me gustase como si no, mis producciones textuales reflejan muchísimos aspectos de mi vida, desde detalles de mi círculo familiar y social hasta traumas, además de deseos y sueños truncados.

 

§  MOMENTOS DE MÁXIMA CREATIVIDAD (TRES CASOS):

 

ü  Cuando era pequeño (siete u ocho años, aproximadamente), escribí mi primer cuento: El niño perdido. Como mis padres pensaban que todo cuanto se alejara de términos académicos eran fantasías y quimeras inútiles, se lo leí a mi primo pequeño de cinco años y le fascinó tanto que me exigió continuar la historia y que todos los fines de semana volviera a leerle un nuevo capítulo. A partir de ese momento, cualquier elemento nimio era una explosión de creatividad que se traducía en una nueva aventura de mi protagonista, Juan, para proteger a su hermana. Este acontecimiento no solo fue el detonante para que pensara (quizás, erróneamente) que podía tener talento para la escritura, sino también como uno de los instantes que mejor recuerdo sobre como fluía mi creatividad sin límites.

ü  En mi modus operandi para incrementar mi léxico y poder aplicarlo a mis textos (hago una colección de glosarios de palabras), encontré, en una ocasión, la palabra «resiliencia»[1],  lo vinculé con mi vida en mi etapa estudiantil y, acto seguido, mi mente engendró a uno de mis personajes que más quiero.

ü  Haciendo uso de un programa/juego de PC, RPG Maker, y su material, dio lugar a uno de mis proyectos, a día de hoy, más ambiciosos de fantasía. En esos días de verano fui un auténtico torbellino de ideas.

ü  Tras visionar la película Cruella (2021), tome la máxima de Disney de «nadie nace siendo mala persona y todo el mundo tiene un motivo o razón para ser el antagonista de una historia» como cierta (aunque no la creo, si os gustaría saberlo), lo relacioné con la antagonista de mi cuento favorito y adopté tal opinión como una técnica. De este modo, nació una reinvención de dicho cuento que, aunque intenté acabarlo como una tarea del curso de relato fantástico impartido por José Manuel Higes, mi falta de tiempo produjo que se convirtiera en un proyecto de novela.

 

 

TAREA B: EJERCICIOS LITERARIOS

De acuerdo a mi creatividad, propongo los siguientes tres ejercicios congruentes a la misma:

1)    El trío creativo:

Busca tres tríos de palabras al azar en el diccionario. Con cada uno de esos tríos, escribe un microrrelato que los incluya y que tenga un peso en la trama. También puedes escribir un poema con los tres tríos juntos en una misma composición.

 

2)    La reversión personal:

Lee un cuento, visiona una película o el capítulo de una serie, o bien juega a las primeras horas de un videojuego. A continuación, escoge tres aspectos que más te hayan llamado la atención (por ejemplo, el contexto histórico-cultural, las características peculiares del personaje principal y un poder mágico —en el caso de que la trama analizada se enmarcase en el género fantástico—). En base a ellos, escribe un relato haciendo uso de vivencias y gustos personales. Recuerda: ¡no plagies! Úsalo como cimientos para construir algo novedoso.

 

3)    La escena melódica:

Escucha un total de diez piezas clásicas y diez canciones de tu lista de reproducción diaria (o al azar, como prefieras). Tras oír cada una de ellas, escribe una nota donde incluyas una línea de diálogo que te suscite dicha pieza musical. Cuando tengas las veinte notas —líneas de diálogo— en total, elabora una escena teatral donde aparezcan y se cohesionen correctamente.

 

 

TAREA C: CALIDAD

A modo personal, extrapolando el análisis sobre el autoconocimiento explicado con anterioridad a una praxis narrativa, de entre todos los ejercicios que he podido publicar hasta ahora desde el inicio del curso, considero que —desde mi humilde opinión— tan solo dos de mis textos cumplen todos los requisitos para considerarlos, desde mi juicio y autoevaluación, como creaciones con una buena calidad literaria. A saber, EJERCICIO 1C. MIRADA (II): EL PUNTO CIEGO y EJERCICIO 7B. PERSONAJE (II): MONÓLOGO CON CONTRADICCIÓN EMOCIONAL, ambos del módulo II.

            La razón por la que considero que tienen mayor calidad literaria que el resto (o calidad literaria a secas) se deriva en el hecho de que están escritos, en términos lorquianos, desde el prisma del «duende». Si decidís echar un vistazo a sendos textos, comprobaréis cómo, no solo verso sobre la misma temática (duele aseverar que incluye tintes biográficos), sino que cada uno de los elementos a los que se le presta atención a la hora de elaborar un texto en condiciones —desde mi juicio— está producido, regurgitado y —presuntamente— corregido con minuciosidad: voz narrativa, uso del léxico adecuado (deficiente para el nivel que me gustaría), conocimiento y evolución del personaje e interconexión entre elementos que dan pie a un resultado final sólido y «poliédrico».

            El proceso para desarrollarlos se derivó a partir de mis propios miedos. Le otorgué a los personajes —basados en personas reales— un nuevo nombre con un significado relativo a su función en la trama. Acto seguido, elaboré una pequeña escaleta en la que expresara, por pasos, qué tenía que pensar o decir el personaje principal para que se denotara su evolución y/o se exhibiera su visión más introspectiva. En consecuencia, escribí como si de un puzle se tratara. Mi proceso de corrección era continuo conforme iba escribiendo párrafos.

 

Por último, en relación a las fortalezas y debilidades de mi perfil como escritor (en ciernes) en cuanto al interés que puedo despertar en el lector, he de reconocer que todos aquellos en quienes he confiado mis textos me han asegurado que les gusta mucho mi prosa o modo de escribir, que escribo muy correctamente bien. Independientemente de dicha opinión subjetiva, lo cierto es que al lector le llama las preguntas sin resolver que voy «plantando» a lo largo de la diégesis, las cuales despiertan su curiosidad. Siempre suelen decirme: «Yo habría hablado de…», «¿Y qué ocurrió con…?», «¿Pero entonces…?».

En cuanto a mis debilidades, podría escribir más de tres páginas: ausencia de léxico, incapacidad para expresarme correctamente, etc. Sin embargo, la mayor de todas nace a partir de mi déficit de atención: tengo todos los elementos en mi cabeza, deseando que salgan y se plasmen a propulsión en el papel en blanco; y eso ocasiona que, o bien me enrolle dando lugar a folios que no son más que «paja», o bien el texto puede llegar a resultar confuso. Y eso que me organizo y planteo en escaletas y fichas hasta el último detalle…

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Ø  Aclaraciones:

He llevado a cabo el ejercicio a modo de entrevista. Siento no haber podido darle un toque literario como sugirió nuestro profesor…



[1] De acuerdo a la primera acepción dada por la D.L.E. (RAE), «resiliencia» se define como: “Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”.

2 comentarios:

  1. Me llevo la escena melódica. Gracias. Sorprendida con que un torbellino como tú sea escritor mapas. A mi, mapa o brújula, me encanta como escribes.

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    1. Muchas gracias, Isa 😊✨
      No sabes tú bien lo perfeccionista que puedo llegar a ser.

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