Paso 1
No tengo claro absolutamente nada de lo que me motiva a escribir. Únicamente pienso que me gustaría escribir. Automáticamente intuyo que me pueden motivar las ideas, por eso, a veces, me llama la atención una frase y desde ahí me apetece escribir un relato. Me interesa la gente y, muchas veces, me encantaría contar la historia de determinados personajes. Por eso me gusta leer biografías.
Paso 2
Voy a ser muy reiterativa en las respuestas, pero es que, realmente dudo de todo lo relacionado con mi escritura, aunque la respuesta a este apartado, es la que, creo, voy a responder con más seguridad. Medito poco a la hora de escribir cualquier texto. Tengo una idea, la mayoría de las veces más que una idea son unas normas dictadas por el profesor que me encarga un ejercicio, me siento delante del ordenador y, si hay suerte, me van viniendo las ideas. Soy incapaz de planificar una historia.
Paso 3
Sí, no tiene porqué ser de forma exacta, pero suelo utilizar anécdotas, emociones, sentimientos, personas que alguna vez conocí, lugares… que me ayuden a engranar la ficción.
Paso 4
Momento 1: el que conté en clase. Cuando vine a Madrid a estudiar PREU,
Como tenía mucho tiempo libre, practicaba muchas horas con la guitarra y musiqué varios poemas de mi padre. Creo que hubo varios motivos. El principal, que me gustaba mucho tocar la guitarra y, sobre todo, cantar. Me sentía muy sola estando lejos de mi familia y leer los poemas de mi padre me resultaba reconfortante. Y por último, como en muchas reuniones tocábamos y cantábamos, me gustaba compartirlo porque se ligaba mucho.
Momento 2: Alrededor de los 40 años me dediqué a hacer muchas cosas con flores secas, centros, espejos, cuadros… Me gustan mucho las flores silvestres y las conozco bien. Me gusta la decoración, y necesitaba hacer algo distinto a mi labor profesional que me ocupaba muchísimas horas del día. Mis hijos ya no me exigían tanta dedicación y pude salirme así, discretamente, de la rutina. Aprendí técnicas muy curiosas para hacerlo y los resultados los disfruté mucho.
Momento 3: Cuando amueblamos la casa en la que vivo actualmente, y basándome en una estructura que vi en el monasterio de Silos, encargué a un carpintero un mueble con una determinada forma, sobre todo con numerosos cajones pequeños y pinté una planta medicinal en cada cajón y en cada puerta. No sabía cómo iba a quedar, porque nunca había pintado nada. Hice el primer cajón con la idea de, si quedaba mal, pedir a mi padre o a mi hermano que me lo hiciera. Me quedó estupendamente y lo terminé yo sola. El motivo creo que es superponible al momento dos, me gusta la decoración y me apetecía realizar alguna actividad fuera del trabajo. Toda la vida he visto pintar y dibujar en mi casa y creo que, genéticamente, todos los hermanos tenemos facilidad para hacerlo.
Hija, tienes familia de artistas
ResponderEliminarpoetas, pintores, guitarrista
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