Soneto a mi compañero poliedro Alfonso:
Real, conciso, enjuto caballero,corazón de palabra siempre escritatal vez crisálida que a vino invita,cantan a media voz luna y trovero.Su risa y sus ojos, niebla de enero.Un reloj a las diez le resucita,de mañana o de noche, la benditaventana al subconsciente prisionero.Alfonso, armadura sin desvaríos,a quién prendas no valen los ardiles,ni altas torres, ni afán de señoríos.No le vendas monsergas infantiles.No le busques, sino por campos y ríos.¡No le compres un perro, no vaciles!
Que bonito!
ResponderEliminar