miércoles, 25 de mayo de 2022

EJERCICIO 8B AMELIA ALONSO

 

LA VIDA MISMA

Cuando Martin miró los ojos verdes de aquella mujer, supo. Supo que la adoraría hasta el fin de sus días. La vio desnuda sobre la alfombra, ronroneando acariciada por las soleadas notas que la trompeta de Miles Davis dejaba caer sobre su piel eléctrica. Y las manos de ambos se entrelazaron y las yemas de sus dedos se recorrieron. Y sentía el vacío de sus breves ausencias y se aferraba a sus bragas buscando olores que le reconfortasen hasta su vuelta.

Supo que sería su compañera de vida. La vio calentando el café por la mañana y haciendo planes para el día y para la semana y para el mes y para el verano aquel y el próximo. Y los cuerpos de ambos se rozarían familiares al salir por la puerta y se encontrarían de nuevo entre las sabanas cada noche.

Supo que un día la dejaría de echar de menos. La vio de espaldas, aferrada al edredón y con los ojos cerrados y la respiración forzada. Y en las despedidas y en los encuentros ambos aliviados evitaban la caricia con un breve beso en la mejilla.

Supo que desearía no haberla conocido. La vio cruel, con la mirada enrojecida y el ceño fruncido rompiendo fotografías y cartas de amor. Y ambos desgarrados escapaban de aquella pesadilla y prometían no volver a dejarse atrapar.

Cuando Martin miró los ojos color miel de aquella mujer, supo. Supo que la adoraría hasta el fin de sus días. La vio...

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