Mañana no será mañana.
Yérguete.
Toma el cayado de detrás de la puerta y sacude los yerbales.
En algún punto que tú no sabes, está.
Te aguarda.
Toma la varilla de zahorí y déjate ir.
La vida, mula trotona, tira aunque tú no quieras.
No sabes. No preguntas.
No imploras.
Prepárate. Vendrá a buscarte
El ángel exterminador ha marcado tu morada
con su mirilla espada roja.
Preguntará por ti.
Elige qué dirás, dónde descansarás.
Caerás encima de tu padre y tu madre.
En el cementerio romántico,
embellecido, entre rosales y cipreses,
te juntarás hueso contra hueso. Polvo sobre polvo.
¿Lo entiendes?
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