miércoles, 4 de mayo de 2022

EJERCICIO 5B-1 Andrea Sanz

 CANCIÓN DEL VERANO



NEGRO SOBRE NEGRO


Han vuelto los vencejos y con ellos las tardes de mi infancia a la memoria.

Han vuelto los vencejos y el aire cálido promete tardes eternas.

Han vuelto los vencejos y me entran ganas de creer en el amor.

Pero cuando los miro detenidamente y me fijo en su negrura, no puedo evitar abismarme en ella.

Sentado bajo la parra del jardín, después de una larga jornada de trabajo cosechando el trigo, tomaba una cerveza fría mientras me dejaba aturdir por el vuelo de los vencejos al atardecer, su vuelo inquieto de ida y vuelta buscando insectos en el aire y tu recuerdo que, incesantemente, como los vencejos iba y volvía a mi cabeza. Esta tarde más que nunca, porque en las noticias en televisión había visto tu cara, junto a la de tu marido, saliendo del juzgado, tras una sesión de un juicio por malversación de fondos públicos y apropiación indebida. Han dicho que no os librareis de varios años de cárcel e inhabilitación para cualquier cargo publico.

Con la segunda cerveza, poco a poco se me mezcla la negrura de los vencejos con la negrura del dinero, la negrura de mis manos encallecidas con la del pelo engominado de tu marido, la negrura de mis pensamientos con la de tu futuro. Creo que junto a mí podrías haber vivido días luminosos, con colores azules de mañanas plenas después de habernos amado en la noche, con colores amarillos que te traería a casa tras una cosecha de trigo que nos permitiera soñar con un futuro generoso, con verdes de esperanza al mirar a nuestros hijos y poderles enseñar a caminar por la vida.

Tú elegiste la ciudad, cambiaste la luz del atardecer por la luz de candilejas y con esta luz, se pierden los matices, cualquier color se oscurece tanto, que termina viéndose negro.

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