Como noche de bar
Hay noches intensamente largas
noches de color a pecado
deshonestas como un llanto
noches que hieren la vida
como el despertar repentino
de un sueño amable
o como un cielo apagado
o como una calle acolchada
de cenizas. Pero es noche,
solo una noche que se abre.
En la barra fría, vasos de hielo
libres de sabores
preñados de mentiras
acompañan pegajosas palabras
balbuceantes lenguas de esponja
que se citan furtivamente
al olor rancio del tabaco
prohibido en el día de los santos
cuando cafés y bollería arrastran
a alguien que no conozco
a que me tire una sonrisa
desde el otro lado de la barra.
Hay noches que debieron ser día
con los ruidos de las tazas y los vasos
y las conversaciones de feria
y las manos alzadas
solicitando un brillo de bengalas
como esta noche de final amargo
y venenoso que se enquista
como una inesperada despedida.
Pero solo es noche que se cierra,
una noche extremadamente obtusa.
Uf, M. José, qué triste y deprimente. Creo que está muy bien conseguido el ambiente de desolación en la segunda estrofa. Es muy buena.
ResponderEliminar