COMIENZO
BAR
SOLEDAD
El tráiler blanco y rojo, que
llevaba delante, comenzó a dar bandazos por los cuatro carriles de la autovía.
En la enorme cisterna que portaba, la frase en letras amarillas Líquido inflamable, brillaba en la
oscuridad. Quedaba poco trayecto para alcanzar el puente que atravesaba las
vías del tren. Allí los cuatro carriles se quedaban en solo dos.
Mis
manos no dejaban de presionar el claxon intentando avisar, quizás despertar al
conductor, pero el sonido insistente no provocaba ningún efecto.
COMIENZO
DESFILE
EL CASTILLO SUMERGIDO
El castillo asomaba entre las
olas. Sobre el torreón resistía una bandera naranja con una amapola azul en el
centro. El puente levadizo, que estaba izado, protegía las dos puertas de
madera cerradas con una gran cadena de eslabones. Cuando el oleaje lo permitía
un resplandor rojo aparecía a través de las almenas. Los sonidos de bandadas de
pelícanos de plumas blancas y negras, se escuchaban por encima del temporal.
Después de zambullirse, las aves volaban en círculos, abrían su gran saco y
dejaban caer su botín sobre el suelo del patio de armas. Una montaña de peces
en ofrenda iba creciendo cerca de una figura estática que había en el centro.
COMIENZO
POETICO
PANTANO
Calles de fango hiriendo la
llanura. Llanura de construcciones moribundas. Esqueletos de grúas oxidadas
apuñalan tu horizonte. Envuelta en una hilera de polvo apareció la motocicleta
de Mateo. Apareció como todos los primeros de agosto. Apareció con el
crepúsculo como lo lleva haciendo desde hace diez años.
NOTICIARIO
POR EL DERECHO A UNA CHABOLA
Hoy a las doce de la mañana, una dotación
de la policía nacional ha procedido al desahucio de una familia de la autovía
SE-30.
La
familia está compuesta por los padres, la abuela y tres niños, uno de ellos
apenas un bebé. La chabola estaba construida debajo de uno de los nudos de acceso.
En concreto en un terraplén que existe entre el ramal de acceso, el ramal de
salida y una carretera que conduce hacia un centro comercial y un barrio de
casas adosadas.
CINE
¿HACIA DONDE CORREMOS?
Una masa de gente corría en
dirección a la plaza. Una amalgama de colores y estaturas se dirigía hacia donde
se encontraba Agustina. Hombres, mujeres y niños de todas las edades con un
pañuelo verde al cuello, incluso bebes en carrito. Era una carrera de trote
festivo con una sonrisa adornando la cara de los participantes.
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