martes, 5 de abril de 2022

Ejercicio 2B- TEATRO- Marta Sanz

CORAL  

Una oficina de una empresa de seguros. Al fondo un despacho acristalado con un señor encorbatado detrás de una mesa llena de papeles. Delante varios puestos de trabajo algunos ocupados, otros vacíos.

Se abre la puerta de entrada. Entra CORAL. Se levanta de su mesa una de las compañeras, MAGDA

 

CORAL.—— Buenos días ¡Qué horror! El tráfico está fatal. Me recuerda las procesiones de Semana Santa.

 

MAGDA.­——El tráfico es el mismo para todos. (Sonrie) Seguro que has salido tarde, como siempre.

 

CORAL.——Ufff. Esta mañana me he sentido como geisha por arrozal.

 

MAGDA.——(suelta una carcajada)¡Cuenta, cuenta! Tus historias mañaneras son como estar sumergida en una serie de la tele.

 

CORAL.——¡Pues mira, sí, he salido tarde! El pequeño ha amanecido en el estanque del Retiro. Voy a tener que llamar al seguro. La vecina de abajo tiene una gotera en la habitación.

 

MAGDA.—— Jajaja. Tú todo a lo grande.

 

CORAL.——¿A lo grande? (Se acerca a su mesa quitándose el abrigo) Lo grande es que a la mayor había que ponerle hoy, por narices, una cresta porque tenía que ir disfrazada de punki, le he plantado una goma ya que no se sujetaba el pelo y su cabeza ha terminado siendo el surtidor de la fuente de la Cibeles.

 

MAGDA.——¡Pero si no estamos en carnaval!

 

CORAL.——(Cuelga el abrigo de la percha que tiene a la espalda de su puesto de trabajo)¡Cómo se nota que no tienes hijos, bonita! En los colegios casi todas las semanas tenemos algún tipo de carnaval. Ética y filosofía: poquita; pero juerga: nunca es suficiente. Yo quería regalarle a la profe de mi hija unas orejas de burro en la semana de los animalitos, pero no me han dejado.

 

MAGDA.——Normal. Lo mejor siempre es no llamar la atención.

 

CORAL.——Pero no acaba aquí la cosa. Mi marido, el búho, que tiene guardias de noche cada dos por tres, me ha dejado el coche en el quinto pino y esto niños de ahora tienen las piernas de plomo. Necesitan ir motorizados a todas partes.

 

MAGDA.——Sí. Eso es cierto. Todo el mundo lo dice. Se han vuelto muy vagos.

 

CORAL.——¡Igualito que nosotros que éramos cabras retozonas.(se sienta)¿Pero, esto que es? ¿De dónde han salido tantos expedientes?¡Esto parece la montaña del Himalaya!

 

MAGDA.——Lo ha traído el jefe hace un momento. Me ha preguntado si habías llamado; si habías tenido algún problema. Me ha dicho que pasaras a su despacho al llegar.

 

CORAL.——¡Ya estamos como siempre!¡Ahora me toca el responso!

 

          (CORAL se levanta y se dirige al despacho. Abre la puerta).

 

CORAL.——Buenos días Sr. Ramirez. Creo que quería vd dialogar conmigo.

 

SR. RAMIREZ/LUIS.——¡Dialogar!¡Dialogar! Déjate de tanto usted y cierra la puerta.

 

CORAL.——(cerrando la puerta, toma asiento) Venga, cuñado, empieza con las cuentas del rosario. Primer misterio “siendo la hermana política del jefe tengo que llegar al amanecer” segundo misterio “la mujer del Cesar no solo tiene que ser digna, sino parecerlo” ¡Qué más toca hoy?

 

LUIS.—— Mira, Coral, en serio, yo soy tu jefe pero el dueño cualquier día me pide explicaciones.

 

CORAL.——¿El dueño?¿El dueño?¿El picaflor al que no se le ve el pelo?¿El que no sabe hacer la o con un canuto y vive del sudor de sus ancestros? Cuando quiera saber algo acerca de mi vida y misterios, ya se lo contaré yo.

 

LUIS.——¡Ya, muy valiente eres tú!(coloca en orden unos cuantos papales)¡Mas te vale volver a tu mesa y trabajar que tienes un montón de reclamaciones de asegurados! El día que venga el jefe y pida verte me voy a reír.

 

CORAL.——Seguro que te vas a retorcer de hilaridad. Ya verás. De momento, si te habla de mí, le puedes ir diciendo que soy intima amiga de Ana, esa señorita a la que ALGUIEN acaba de regalar un piso para que crie con tranquilidad al hijo putativo.

 

LUIS.——¿Cómo? ( se levanta de la mesa)

 

CORAL.——¡Comiendo! Ahí lo dejo y tú, cósete la boca. Además, sabes de sobra que trabajo el doble que cualquiera, que multiplico las horas como si fuera Cristo con los panes y los peces y no se me despista ni un solo asegurado ¡Una, que es como un lince! Y relájate, hombre, que parece que te ha dado un aire y te has tragado un enjambre de avispas.

 

 

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