martes, 12 de abril de 2022

Ejercicio 2B.1 - María José Ventaja - Teatro metáfora

 


 El sol, la tarde y la cigüeña (Escena metafórica al estilo de Yerma)


Un salón con ventanal, tresillo, sillón, mesa camilla y mesa de TV, y dos mujeres. Una anciana (MADRE) está sentada en el sillón, mira por el ventanal hacia la calle. Sobre la mesa camilla, una máquina de coser y una mujer de mediana edad, FINA, cose a mano. A ambos lados hay una silla, cada una con un montón de pantalones. Coge un pantalón del montón de una silla, lo remata a mano y lo deja en el montón de la otra silla. 


MADRE.— Ya se ha metido por detrás de la torre.

FINA.—¿Quién?

MADRE.—La cigüeña. Enseguida darán las cinco.

FINA.—  Sí, por la luz que entra... Ya no tardará mucho en llegar.

MADRE.— ¿Quién?

FINA.—  Aurora. Dijo que vendría esta tarde a recoger los pantalones. Ya estoy terminando la última tanda. He tenido que meterme prisa. ¡Vamos, que me he levantado de madrugada! Tengo la espalda como vencida (Se echa mano a los riñones). ¡No me sobran horas en el día y me siguen faltando pantalones!

Suenan las campanadas de las cinco.

MADRE.— Aún no se ha ido la tarde. En cinco minutos rodará por la montaña.

FINA.—  ¿Quién?

MADRE.— El sol. El sol de la tarde.

FINA.— Creí que hablabas de Aurora. ¡Madre, dices unas cosas de la tarde y la cigüeña como si las conocieras de toda la vida! ¡Como si fueran tus parientes!

MADRE.— Las veo todas las tardes; a la Aurora, no.

FINA.— ¿Qué tiene que ver Aurora con las tardes, con el sol…?

MADRE.— La Aurora viene cuando quiere; y tú andas siempre a su disposición. 

FINA.—Madre, tengo este trabajo gracias a Aurora. Pongamos que es mi jefa. Si no fuera por ella… ¡Tengo que coser pantalones! ¡Más pantalones!

MADRE.— Parece tu dueña. 

FINA.—¡A ver si no! Nos hemos quedado solas, alguien tiene que trabajar. ¿Qué quieres que haga yo?

MADRE.— Yo duermo cuando la aurora viene.

FINA.—¡Ah! Entonces, me pongo a dormir. ¿Y de qué comemos?

MADRE.— Te sometes a la Aurora como lo hacías con tu marido.

FINA.— ¿Por qué me dices eso?  

MADRE.—Él llegaba de mañana. La Aurora viene de tarde, tan tarde que pasa la noche.

FINA.— ¿Qué pinta mi marido con la Aurora?

MADRE.—¿Ves? (señala hacia fuera de la ventana) En menos de diez minutos nos cae la noche.

FINA.— (Se incorpora y se va hacia la ventana) ¡Ya he terminado! A ver cuántos pantalones me trae la Aurora esta vez. Aún me falta coser muchos pantalones para pagarle la máquina.

MADRE.—Abre, que ya llega la Aurora.

FINA.— ¿Ahora eres adivina, madre?

(Llaman a la puerta con tres golpes de aldaba. FINA sale a abrir. La MADRE se recuesta en el sillón y cierra los ojos. Entran FINA y AURORA).

AURORA.— ¡Buenas tardes!

FINA.— ¡Deja, si no te oye! (Señala hacia el sillón). Mi madre se ha echado un sueño. ¡No se lo tengas en cuenta!

AURORA.—Claro, se hace de noche, y los ancianos…, ya se sabe…

(AURORA y FINA se van a la mesa camilla y cuentan los pantalones).

Cae el telón


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