LA GÁRGOLA
Un hombre de unos
cincuenta años se encuentra sentado sobre una pared hundida y se le acerca otro
hombre algo más joven
ROSENDO –
Hola Pascual, ¿Qué haces tan solo aquí sentado?
PASCUAL – No
te lo vas a creer estoy esperando una gárgola que se acaba de marchar hace
cinco minutos.
ROSENDO
–Pues no me lo creo, las gárgolas son seres inanimados y además de piedra.
PASCUAL
–Sabia que no te lo creerías. Pues para que lo sepas, si existen y además si
sabes adiestrarlas como yo, ¡cobran vida!
ROSENDO –
¿Desde cuando tienes esa faceta? nunca me lo habías contado, me tienes que
enseñar a mí como las adiestras, sabes que me gustan muchos los animales.
PASCUAL –Que
ignorante eres, eso no es ningún animal, es un ser mitológico y cuando tu
consigues adiestrarlas su piel de piedra se convierte en carne y hueso.
ROSENDO
-¿Quién te ha enseñado esas habilidades? Porque tú eras más de estar en el bar
y jugar la partida, que un montón de partidas hemos echado tú y yo.
PASCUAL –Uno
que evoluciona y tiene inquietudes.
ROSENDO –Y
cuando llega ese animal… quería decir ese ser.
PASCUAL
–Cuando él quiera, a veces viene a los cinco minutos, como que se tira todo el
día sin venir. Esos seres cuando se les adiestra se vuelven independientes.
ROSENDO –
¿qué más cosas has aprendido? desde que ya no te juntas a echar la partida, as
evolucionado de una manera increíble.
PASCUAL –Si
te soy sincero te podría contar muchas habilidades, sabias que unos cuantos
conjuros puedo hacer que aparezcan héroes de la antigua Grecia. Me ha costado
mucho aprenderlo, pero poco a poco lo he
conseguido
ROSENDO
–Esas cosas que me cuentas son muy interesantes. ¿Conoces a Manuela?
PASCUAL
–Claaaro, esa es mi mujer, como no la
voy a conocer.
ROSENDO –Y
yo ¿sabes quién soy?
PASCUAL
–También. Mi amigo, con el que juego a las cartas.
ROSENDO
–Recuerdas, también que soy tu hermano
PACUAL –Como
no, mi hermano con el que juego a las cartas
ROSENDO –Por
supuesto ¿recuerdas también dónde vives?
PASCUAL –Como
no (señalando
a varios sitios a la vez) por allí.
ROSENDO – (colocando
la mano sobre pascual) Si quieres te acompaño que yo también voy para
allá y me sigues contando como haces para darles vidas y si tú crees ¿que yo sería capaz de hacerlo?
PASCUAL – pues claro que si todos tenemos ese don. Mira la técnica que yo utilizo es la siguiente, espero a que la
gárgola aparezca, cuando la tengo enfrente la miro a los ojos, y le digo
"cobra vida" y por obra de magia cobra vida y charlamos, ella me suele contar
historias que………
Fin
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