lunes, 18 de abril de 2022

EJERCICIO 2-B TEATRO Sonia Corcelle

 

EL PLANETA ROJO

 

 

                  ( Antón, un hombre que ronda la cincuentena, vestido con un pijama de hospital, mira desconsolado la cama vacía de Amadeo, su compañero de habitación)

 

 

ANTÓN.— Yo nunca pretendí ser un mago de verdad, Amadeo. Es que tú te lo tomas todo al pie de la letra. Claro que te dije que yo te ayudaría a conseguir tu sueño pero...

 

ANTÓN HACIENDO DE AMADEO.—  Aquel planeta es rojo como la sangre, Antón, como la sangre de verdad. Tiene cráteres y valles profundos donde nunca incide la luz solar,  y erupciones frías de géiseres, y vientos huracanados y grandes tormentas de polvo que, en ocasiones, abarcan el planeta entero durante meses

 

ANTÓN.—  Y claro, yo también me puse a soñar, Amadeo. Y viajamos tardes enteras, que eran vidas sin fin.

 

 ANTÓN HACIENDO DE AMADEO.—  Saca fotos, Mago, sácalas para el recuerdo porque ningún viaje es igual.

 

ANTÓN.— Nos ataban a la cama pero la cama era el cohete que nos disparaba hacia las dunas de arena rojiza donde las nubes blancas, amarillas y azules proyectaban sobre la costra fría y seca del suelo tonalidades irisadas, que nos recordaban las caracolas que tenías encima de tu mesita de noche, Amadeo.

 

ANTÓN HACIENDO DE AMADEO.—  Escucha, Antón, escucha el rumor del Oceanus Borealis, es un mar del tamaño del Mediterráneo. Escucha…

 

ANTÓN.—¡Qué viajes, Amadeo! ¿Recuerdas La bóveda celeste de un suave color rosa salmón?

 

ANTÓN HACIENDO DE AMADEO.—  Esto se se debe a la dispersión de la luz por los granos de polvo muy finos procedentes del suelo ferruginoso, Antón.

 

ANTÓN.—Lo conocías todo sobre tu planeta.  Tú eras el amo, Amadeo, y yo tu escudero.

 

ANTÓN HACIENDO DE AMADEO.— Míralas bien, las cuidadoras saben de dónde regresamos, Antón.

 

ANTÓN.— Entonces tú me guiñabas el ojo y yo te respondía. Y aquel meteorito que encontramos en el jardín de la Residencia, ¿lo recuerdas?

 

ANTÓN HACIENDO DE AMADEO.— Es un mensaje que nos mandan desde el espacio, Antón. Hemos franqueado una etapa, amigo. Este meteorito, tócalo con tu varita, Mago, ellos entenderán la respuesta.

 

ANTÓN.— Las ataduras en la cama eran cada día más prietas y las pastillas que nos obligaban a tragar, más numerosas, pero nosotros nos escapábamos cada vez mejor.

 

ANTÓN HACIENDO DE AMADEO.— Antón, vamos a atravesar  las cinco capas que rodean la tierra: troposfera, estratosfera, mesosfera, termosfera y exosfera.

 

ANTÓN.—Las recuerdo todas, Amadeo A medida que iba subiendo, me sentía más ligero, más libre. ¡Ay, esa sensación de flotar…!

 

ANTÓN HACIENDO DE AMADEO.— Antes de que vinieras a la Residencia, Antón, me sentía muy solo pero ahora sé que estoy salvado. Vamos a viajar juntos, Mago. Saca la varita.

 

ANTÓN.— Y despegamos...

                        Pero, ¿por qué de pronto has decidido irte tan lejos?  Y solo...  Ahora, ¿de qué me sirve la varita si tú ya no estás? Me has dejado en tierra, Amadeo y solo no sé viajar. Y cada día me aprietan más las ataduras.

                      Miro tu cama vacía, Amadeo, y te juro que me entran ganas de llorar  ( Esconde la cabeza entre las manos)

No hay comentarios:

Publicar un comentario