La calidad
Destaco la calidad del relato La piedra ámbar (Ejercicio 3C-Poliedro 2), texto recortado.
Es un trabajo de descripciones. Descripción de escenas y de sensaciones donde ocurren hechos que mueven a los personajes sin necesidad de diálogos. Los diálogos son muy escasos; son como un adorno que suman al carácter del personaje, al argumento, pero no son esenciales en el discurso del relato.
Creo que está conseguida la voz, también el tono que caracterizaría a un estilo bucólico, pero con misterio, de emociones líricas, entre la fantasía y las costumbres.
A partir del recuerdo surgen hechos pasados, con olores y sabores, con personajes enteros y a la vez difuminados por la pátina selectiva de la memoria.
El acierto puede estar en esa medida justa de la descripción como herramienta para contar algo; en conseguir que el lector pasee por cada lugar detrás del personaje, como si el protagonista fuese un guía que nos sube y baja por la casa, que nos introduce en la oscuridad de la mezquita y en el silencio del obispado.
Utilizar el recuerdo para dar verosimilitud a una ficción y el cambio de voz del personaje adulto al personaje niño. Es una manera de asumir ese pasado como real.
El proceso
Partí de un sintagma, una pequeña frase que fuera una imagen, como si fuera un título, un elemento importante en la historia sobre el cual construir un relato: “la piedra ámbar”. Pensé en la piedra como una joya; la joya de un adulto que guarda en un cajón y que podía esconder un misterio y que atraería la atención de un niño. Con esto, comencé a escribir. Ubiqué el espacio del relato en mi casa de Córdoba, ya que la conozco muy bien, igual que puedo identificar los aromas de los naranjos, los jazmines, el olor de la ciudad. Por supuesto incluí la Mezquita como lugar mágico en el que podían pasar cosas fantásticas. Fui desarrollando la historia como en una película; yo era el personaje, el actor/actriz que vive esa historia.
Visualizándolo de ese modo, sintiendo las emociones de cada acontecimiento, haciendo del relato una película, escribir me resultó cómodo y gratificante.
Puntos fuertes y débiles
Creo que mi narrativa hace buen uso del lenguaje, sintáctico y gramatical, así como un vocabulario amplio, a veces chocante, ya que puede llegar a ser demasiado clásico para lo que está de moda actualmente. (A veces se confunde el lenguaje sencillo con la escasez de calidad; de la misma manera que se identifica el lenguaje formal literario con el barroquismo. Un lenguaje sencillo, realista, no tiene por qué ser vulgar o insuficiente. Por otro lado, la literatura española arrastra una herencia realista del lenguaje, con tantas variaciones como grupos o generaciones literarias; pero los escritores españoles tendemos al realismo, en su más extenso significado, pero es así).
La voz narrativa es otro asunto. Para mí es lo más difícil de conseguir, independientemente de las características particulares que imprima a cada personaje. Cabe la jerga y lo vulgar del habla, igual que cabe el neobarroco.
Dentro del lenguaje literario, el espacio y los personajes del argumento pueden ser tan fantásticos, mágicos o vulgares y arrabaleros como necesite el relato. En este sentido, me gusta confrontar personajes con diferentes hablas, caracteres y vidas.
Adolezco de ese gusto por el realismo de ficción, casi decimonónico, con descripciones muy detalladas que puedo llevar hasta el aburrimiento en ese afán de describir lugares, emociones, personajes, escenas. Esta abrumación a veces me hace perder de vista el objetivo, el suceso, el conflicto. Tengo que practicar diferentes estilos y voces, así como narradores, temática y lenguaje.
Así todo, mi mayor fuerza es tener una buena narrativa lingüística, y mi mayor debilidad es la falta de practicidad narrativa, lo que se dice "ir al grano". !En mi cabeza todo funciona de maravilla, en el papel ya es otra cosa!
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