Todo aquello que te motiva a escribir
y hace que te pongas a crear
EL AIRE Y LA ESCRITURA
Y se hizo la luz…ese principio puede ser provocado por una imagen (…carreteras …heridas de pespuntes blancos),
por una frase (Abuela cuando yo sea
mayor, ¿tú ya estas muerta?), por una persona (Joseíto con una maleta vieja), por una palabra (archidiente), por un paisaje (…las tierras altas se abrían al abismo), por
una situación límite (…que venga ya
el médico…que no, que no venga).
En realidad, cualquier elemento echa a rodar mi
pensamiento de escribir, mi idea de escribir, mi objetivo de escribir. Pero pronto,
muy pronto, como si fueran granos de loca arena, ideas, emociones y palabras se
volatilizan, salen en estampida desde la ducha, desde la cama, desde la mesa…
huyen y no puedo atraparlas, se arrinconan en otro mundo y mueren.
LA TINTA BENDECIDA
Solo, solo, solo aparece la tinta, esa tinta dulce y vencida, cuando
hay un” magister” y un reto. Van llegando despacio primero, en cataratas después,
van llegando temblando esos palitos esqueléticos, van llegando esas letras tan
vacías y tan llenas a la vez. Esas letras con un ataque de felicidad o envueltas
en un dolor salado.
Esta es mi realidad,
triste realidad la del escribiente a empellones, triste realidad la del
escribiente quimera, triste realidad la del escribiente en el agua…triste,
triste, triste (y que me perdone M.
Hernández).
Meditar largamente antes de
escribir o escribir sin pensar.
DESENFUNDAR EL BOLÍGRAFO O DESENFUNDAR LAS IDEAS, HE AHÍ EL DILEMA
Depende de los géneros. Gracias al sheriff he descubierto que, en la
colina, agazapados, coexisten más de uno.
Para la poesía, desenfundo rápido el bolígrafo, en un ágil disparo intento
acertar ya sea para matar el vómito, provocar la carcajada o asustar al vacío.
El resto de la tribu es otro cantar. Y, en el caso del relato, los
cánticos se escuchan ásperos y sin melodía por todo el desfiladero.
Momentos de máxima
creatividad
MÁXIMA Y CREATIVIDAD, dos palabras en lucha eterna desde mi
nacimiento.
En los recuerdos de mi vida, ya una vida de varios grupos de 20, no encuentro
ninguna explosión de creatividad. Eso sí, puedo rememorar numerosas explosiones
de racionalidad, muy organizadas y con control de calidad, pero no aparece ningún
estallido de creatividad de esos que oscurecen el cielo. Por este motivo
prefiero situarme en la cercanía de los poliedros, en esta era, en este tiempo,
cuando las vibrantes ruedas de giróvagos
anónimos hieren una carretera de líneas rectas y pespuntes blancos. Y fue en
ese momento, apenas un latido vestido
de verdes en soledad, fue en ese momento
cuando la tinta, la bendecida tinta me tendió sus brazos, implorando,
exigiendo, reclamando, hasta que por fin
... me rescató.
Me encanta lo que has escrito y como lo has escrito.
ResponderEliminarMuchas gracias “Kalinka”
ResponderEliminar