Lo primero tener tiempo. Es tan difícil que cuando me levanto solo pienso en cuando me voy a poder sentar a escribir. Sobre todo, si he tenido una idea: al ver una foto me gusta intentar analizar a los personajes, darle vueltas al entorno. Siempre creo que no escribiré nada, pero de repente, veo algo y empiezo a escribir. Alguna vez observo a un transeúnte, y me da pena o envidia y puedo escribir, sin pensar demasiado; o escucho algo que me gusta o que me enfada. Palabras, sensaciones.
Luego tener algo que me obligue. Un reto, un trabajo con fecha. Me fastidia no hacer los ejercicios.
Tengo poco tiempo para corregir. Suelo intentar corregir lo que más me gusta siguiendo las indicaciones del profe.
No medito. Dejo que salga, luego miro si he repetido alguna palabra, etc… si no puedo seguir lo dejo para otro momento. Tengo pocos.
Mi vida se ve reflejada casi siempre; o la vida y la personalidad de los que me rodean. Intento descifrar lo que sienten los personajes de las fotos. Qué les pasa. Pero creo que siempre se lleva al terreno del que escribe de alguna manera. En mi caso es así.
Escribí a los diez años un cuento de princesas que sigue siendo la chirigota de mi familia. Mi madre lo guardó.
Luego me dediqué a buscar alguna otra letra para “el barquito que no sabía navegar”. Cantando dormía y duermo a los niños. Se aburren. También se me daba y se me da bien imaginar que le pasa a una foca que se ha afeitado los bigotes o a quién pide ayuda un elefante que no puede entrar a comprar tomates (suele llamar a la jirafa que agacha la cabeza y pasa)
Cuando decidí que ya estaba bien de hacer el canelo, me apunté a un taller de escritura. Y escribí un texto malísimo todas las semanas. En realidad, siempre he encontrado tiempo para leer. Aprendiendo a escribir, creí que le sacaría más provecho a la lectura, que conocería autores nuevos. Así ha sido. Ahí sigo. Intentando tener algún rato todos los días para escribir. Ahora estoy más motivada.
EJERCICIOS
1/Imagina un volcán en erupción en Islandia. Quema casas, mata personas. Algunas huyen. Se refugian en lugares dónde habitan personas solitarias que no quieren compañía. ¿Qué pasará?
2/Coge una foto. Se ve a un señor bien vestido en un ambiente de café de principios del siglo XX. Tiene en las manos una estatuilla de una joven medio desnuda. Se tapa en parte con un echarpe de muselina transparente. La acaricia con ternura. ¿Quién será la joven?
3/Ahora imagina un jardín de un chalet con grandes ventanales abiertos y contraventas verdes. En un rincón hay una mesa preparada para comer llena de exquisiteces y dos sillas. En el suelo una mujer tumbada. No se le ve la cara, la tapa la mesa. Y un hombre que se aleja.
CALIDAD
El profe dice que mis poemas tienen calidad. No entiendo el motivo. Imagino que condensan las ideas en pocas líneas. Me siento cómoda reduciendo los textos. Imagino que debe de tratarse de eso.
Escribo desde una sensación, una imagen, algo que me molesta o que me duele. No pienso demasiado. Sale así.
Creo que redacto bien lo que no significa que escriba bien. Lo he tenido claro desde que comencé en los talleres. Cada día me parece más difícil. Pienso que consigo crear atmósferas. Algunas veces atino con la voz y con el ritmo.
Pero mis personajes son como yo: poco dados al histrionismo, pudorosos en las quejas y se difuminan. Cuando pienso en la cantidad de cosas extraordinarias que leo, veo que lo mío no tiene ningún valor. Sigo porque me divierte, aprendo, me relaciono con personas afines. No tengo más expectativas.
Los tres ejercicios que propones son ya un pequeño relato en si mismos. Microcuentos.
ResponderEliminarPreciosos por cierto.
ResponderEliminarYo creo que ese punto irónico es oro puro
ResponderEliminarYo creo que te valoras poco, me parece que escribes fenomenal, que transmites siempre emociones con material muy cotidiano y, de acuerdo con Isabel, tu punto irónico es fantástico, porque eres irónica pero nada hiriente.
ResponderEliminar