FUTURO
En la escena un señor con su hijo adolescente sentados en un sofá hablando sobre el futuro del chico.
PADRE —Luis, es hora de que decidas qué vas a hacer con tu vida.
LUIS — Sí papá. Hoy precisamente es cuando tengo que decidirlo. No puede ser en otro momento.
PADRE — Tiene que ser un día u otro, no puede pasar de esta semana. Venga, decídelo de una vez.
LUIS — Claro, ahora mismo me pongo y me llega la inspiración.
PADRE —No puedes postergarlo y postergarlo. Tienes que coger el toro por los cuernos de una vez.
LUIS — Pues no lo sé, ni siquiera pienso en ello. Tengo que hacer primero la Selectividad y ya después veré.
PADRE — Entonces de hoy no pasa. Hoy me darás la respuesta. Ahora mismo.
LUIS — A ver papá, que aún no lo sé, que hoy no va a ser el día que lo decida. ¿Tú lo decidiste un lunes a las seis de la tarde?
PADRE — Yo sabía qué estudiaría desde pequeño. Estudiaría lo mismo que mi padre y que mi abuelo. Por eso soy médico.
LUIS — Papá, déjate de chorradas que tú no eres un médico de los que ayudan a la gente a sanarse. Lo que haces en tu despacho es rellenar formularios. Siempre lo dices.
PADRE — Bueno, pero estudié medicina que era lo que tenía que estudiar por tradición familiar.
LUIS — Pues yo he roto con la tradición familiar.
PADRE — Ya, el día que te permití estudiar el bachillerato tecnológico en vez del de salud, supe que ibas a romper con los cánones establecidos.
LUIS — Esos cánones los rompiste tú cuando decidiste no ejercer en el hospital. El abuelo desde entonces casi no te habla. Lo sabes.
PADRE — Es que quiero que seas ingeniero. Ya que has roto con la tradición, rómpela con algo que merezca la pena.
LUIS — Esa profesión no me gusta. Realmente eso de hacer puentes y carreteras y túneles no me gusta. Tú estás harto de criticar el puente del Quinto Centenario. Dices que si no tiene arcén, que si hay atascos, que si el carril de doble sentido, ...
PADRE — Es que he oído que quieres ser profesor. Y eso son tonterías. Hay que tener los pies en la tierra.
LUIS —Ese trabajo me gusta, pero sé que es un camino difícil con las oposiciones de por medio.
PADRE — ¿Entonces es verdad que quieres ser profesor? No doy crédito.
LUIS — Papá. Cálmate. Esta semana te doy la respuesta.
PADRE —Bueno... tal vez si te refieres a ser profesor de Universidad me hagas feliz.
LUIS — No papá, de instituto. Seré profesor de instituto. Espero enseñar matemáticas, física y dibujo.
PADRE — Definitivamente el abuelo no me va a perdonar nunca. Y no sé si yo te perdonaré a ti.
El padre, sofocado, saca un pañuelo para secarse el sudor, se levanta y se aleja.
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