Una tarde de compras
ESCENA: Una mujer
de mediana edad está en el salón de su casa, varias bolsas de compras recientes
están sobre el sofá que mira al público. Al lado derecho del sofá hay una mesa
de madera redonda y sobre ella un florero. Hay un ventanal detrás del sofá que
da a un jardín. La mujer está sacando prendas de las bolsas cuando suena el
teléfono. La voz del otro lado es de un hombre
PERSONAJES: ELLA vestida con un vestido primaveral
de tarde, lleva zapato de tacón y el pelo recogido.
ELLA: Diga
ÉL: ¿Sabe usted que es lo que quiero?
ELLA: La tarjeta del hormiguero
ÉL: (risas) ¿Acaso piensa que yo soy el monaguillo?
ELLA: ¡Ay! Con la Iglesia hemos topao.
ÉL: Tranquila Rosa que no lo fui ni de pequeño.
ELLA: Así me encuentro yo, plantada como una rosa
EL: Imagino tus pétalos rojos moviéndose al son de la leve
brisa de la tarde.
ELLA: Así es, me los he recogido en un coletero
ÉL: ¿Con olor a rosa?
ELLA: Lindo y sabroso
EL: ¿Alguna vez haz sentido que algo realmente grande está a
punto de suceder?
ELLA: Si lo he sentido, no lo recuerdo
EL: Pues yo creo que va a ocurrir hoy. Si… si… estoy seguro
ELLA: ¿Dejar de fumar?
EL: ¿Tiene alguna margarita en su jardín?
ELLA: Pues claro, estamos en primavera, es su época. Están
preciosas
EL: Me gustaría deshojar una
ELLA: Lo siento, las mías no están disponibles para morir.
EL: Vaya, no me lo está poniendo fácil.
ELLA: No me provoque.
EL: No puedo creerme que hayamos coincidido.
ELLA: Ni yo que le esté aguantando tanto tiempo en el teléfono.
EL: Eso quiere decir que puedo ser su plan de hoy.
ELLA: Pero… ¿de qué habla?
EL: De que usted y yo podríamos montárnoslo esta noche.
ELLA: ¡¡¡Montarnos qué!!!
EL: Un plan divertido, no se vaya por otros terrenos, que
soy un hombre casado.
ELLA: Pues mire, en eso coincidimos.
EL: Veo que vamos por buen camino.
ELLA: Desde donde estoy no veo más que el jardín de mí casa.
EL: Es que verá ¿Le puedo contar una cosa?
ELLA: Adelante.
EL: He dejado a mi mujer.
ELLA: ¿Cuándo?
EL: Hace un rato, alrededor de media hora.
ELLA: ¿Dónde?
EL: En un centro comercial.
ELLA: ¿Y eso?
EL: Pues es el vicio. Se me antojó un cigarro y salí a
fumar. Cuando entré ya no estaba.
ELLA: ¿Y qué anda haciendo ahora?
EL: Llamándola.
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