jueves, 28 de abril de 2022

EJERCICIO 5A) 5 COMIENZOS DE RELATOS Aurora Palomo

EJERCICIO 5 A) 5 COMIENZOS DE RELATOS



NOTICIERO


Lola, después de veinte años, puso dirección al barrio que la vio nacer. Iba conduciendo su Citroen , en el primer semáforo  el coche se caló, la llave no hacia contacto, por fin ronroneó. En el ceda el paso de dos calles más allá se volvió a calar. Durante tres minutos el motor no arrancó. Lola se mordía los labios y se mesaba un mechón de su cabello. En el quinto intento se puso en marcha de nuevo. Unos chavales que estaban sentados en la puerta  del bar la aplaudieron cuando lo consiguió. El coche empezó a oler a quemado. Despacio pudo llegar al taller del barrio, el dueño era amigo de su hermano Alberto, cerca del piso de su madre donde había quedado con los hermanos.


POÉTICO


Miró a lo lejos y vislumbro entre las brumas del horizonte donde el sol se ocultaba la casa solariega de sus antepasados. Pero  ella sabía que nunca sería su hogar. Ese día, horas antes, había llovido y los extraños olores flotaban en el aire,  aunque no eran extraños para ella, en lo más profundo de sus recuerdos ya los conocía. Marjorie avanzó hacia su nuevo destino.



CINE


El dron que manejaba Augusto se mantuvo arriba del rascacielos, en la pantalla el helipuerto y personas alrededor del helicóptero. Fue acercándose , en la terraza dos hombres cargaban dos cajas metálicas. El piloto comprobaba los sensores y mandos del helicóptero. Aparece un tercer hombre que empuja a una mujer que se resiste, en su rostro se puede ver el miedo que siente y el asco por las manos sudorosas del hombre que la tiene retenida.



DESFILE



Los tres amigos decidieron después de merendar quedar para explorar a dónde llevaba la puerta que habían encontrado medio sepultada en medio de los escombros del solar cercano al colegio, que estaba en venta. El primero en llegar fue Victor, el más fuerte de ellos, traía una gran linterna que  había cogido del garaje de su padre. Luego apareció Tomás, llevaba las gafas unidas por detrás con un elástico, que él odiaba, pero su madre lo obligaba a hacerlo para que no las perdiera.

En sus manos una palanca de hierro. El último en llegar, como siempre, Julián, tranquilo, masticando el bocadillo de chorizo de la merienda.

Fueron hacia la puerta y la abrieron con la palanca, unos escalones llevaban hacia las profundidades.



BAR



El día de año nuevo amaneció con sol y un cielo claro, a mediodía Marga y Luisa decidieron subir hasta el pantano de Aguascebas cerca de Cazorla. Toda la pandilla seguíamos dormidos. A la mitad del camino, encontraron  nieve en los arcenes y Marga siguió conduciendo, a un kilometro la nieve inundaba toda la carretera y cuando quisieron dar la vuelta el coche se quedó atascado. No había cobertura. Bajaron del coche y comenzaron a caminar por la carretera hacia lo alto del monte. Eran las cinco de la tarde, seguían subiendo, sin  encontrar cobertura. Estaban intranquilas y nerviosas cuando comenzó a oscurecer. No hablaban. Siguieron subiendo y por fin a las ocho de la noche conectaron con emergencia de Cazorla que remitió el aviso al pueblo más cercano. Eran las diez de la noche cuando por el lado contrario por el que habían subido, aparecieron unas luces, eran dos guardias civiles y el conductor de la grúa. La nieve les había impedido llegar con los coches. 


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