1/EL SUPERMERCADO
Era una niña bonita
subida en un carro rojo
que quería apoderarse
de galletas y de mojo
y que hablaba sin descanso
y no era más que un gorgojo.
Ya la madre se cansó
y le quitó con enojo
un paquete de compresas
enfadada del antojo.
La niña se puso a aullar
ante un señor pelirrojo
que amonestando a la madre
le gritaba con arrojo
“Deje usted la niña en paz
que ante esto me sobrecojo
yo le compro las compresas
aunque no sea más que un piojo
que con tanta algarabía
provocara un desalojo.”
La madre muy ofendida
atizó un pescozón flojo
a la niñita tontuela
que la miró de reojo
y se calló de inmediato
después de tanto sonrojo.
2/ANKOR Y LEOPARDO
Erase un niño que vino
de Etiopía adoptado
de nombre Ankor le pusieron
recuerdo de un Dios amado
por los indios tinerfeños
un gran guerrero alabado.
Tortuga de Jaen vino
en barreño bien tapado
pero no se quiso asomar
al abrir la tapa el amo.
Ankor atento observaba
el paquete, acobardado.
La tortuga tenía hambre
y la cabeza asomando,
palpando los baldosines,
en la concha se guardó.
Añoró la verde hierba
Aceitunas y gusanos.
Quisimos que fuera el niño,
quién se acercó cabizbajo,
el que le pusiera nombre.
Finalmente fue llamado
Sin querer con ese género
De su especie, Leopardo.
Cuando pasaron los días
seguía el hambre acuciando
ya se acercó a la lechuga
que esta la estaba esperando.
Poco después ya comía
zanahoria, acelga y nabo.
Construimos una casa
en nuestro patio alfombrado
y se paseaba muy feliz.
Luego metía la mano
entre el cerco y la ventana
y por ella abría paso.
Ya por la casa rondaba.
Ankor miraba alarmado.
Leopardo circulaba
una mañana temprano
entre las piernas de todos.
El niño tan esperado
uñas se dejó cortar.
Una uña cayó abajo
Leopardo se abalanzó
de un bocado la zampó.
Vimos que necesitaba
calcio para el caparazón.
Pero lo más asombroso
es que este niño angustiado
por primera vez sonrió.
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