viernes, 22 de abril de 2022

Ejercicio 4C - María José Ventaja - Romance y soneto

 


Romance: En una esquina de un periódico


En los diarios, una nota

en una esquina ha firmado

una mujer periodista

agradecida a un anciano,

pequeña como una esquela,

como el anillo en su mano,

como era su propia vida,

como escribir le han dejado:


“Con las manos abiertas

el acosador, acosado

de periodistas y fotos

está preso en el juzgado.

Salvo está el pequeño hijo,

pues un vecino ha escuchado

gritos, voces de pelea,

insultos y golpes dados

en casa de la vecina

pared y pared por lado.

Mujer joven con un niño

hace poco se ha mudado,

el octavo piso alquila,

sin maletas ha llegado,

educados les saludan

los vecinos del rellano.

Mal marido, peor padre

al final les ha encontrado,

pretendía asesinarlos

si no les salva el anciano

de ochenta años, socorre

sin mirar para otro lado

a una madre y a su hijo

de haber sido asesinados.

Es noticia de la prensa

el gran cuchillo en la mano

que el vecino octogenario

al mal hombre ha quitado.

Por suerte, mujer y crío

de la muerte se han librado,

sin heridas ni rasguños.

¡Cárcel para el desalmado!”


Romance del resentido


Salgo a la calle y respiro

vientos de ceniza y mal,

pésimo augurio por dentro

me presiona al caminar,

algo detiene mis pasos,

algo que he de averiguar.

¡Mierda llevo en los zapatos!

No es una cosa casual.

La vecina del tercero

saca a su chucho a cagar

a la puerta de mi casa,

a mi coche va a mear.

La vecina era mi novia,

la planté en el altar,

se acostaba con su jefe

no lo pude superar.

Yo ya la había engañado;

la camarera del bar

me invitaba a tantas copas

que no pude despreciar

irme a la cama con ella

a escondidas, sin llamar

a mi amada que esperaba

para ir al cine, a pasear.

Ella me perdonó todo,

conmigo quiso casar,

pero descubrí a la infiel

en la iglesia y sin pesar,

escondida tras un santo

la vi a su jefe besar;

me dio la gran cagalera

y me puse a vomitar.

Soy rencoroso, soy necio,

y debajo de su piso

quise vivienda alquilar

para que siempre recuerde

que no escatimo el follar,

que soy un macho machito

que no voy a perdonar.

Su perro me ve y me ladra,

un día me fue atacar

en el ascensor metidos

mi antes novia, yo y el can,

salimos de allí a mordiscos,

patadas en el portal.

Convivir es imposible,

si no quiero claudicar

ni mudarme de esta casa,

la mierda debo aguantar.




Soneto a un compañer@  Poliedro


Su sonrisa acaricia con los ojos,

la palabra y la voz, donde resuenan

tardes de sol y caracolas truenan

noches de nardos, pétalos de hinojos.


Entre valles azules, montes rojos,

espuma y olas de acuarelas siembran

verde la tierra y al correr retiemblan 

los pasos cortos, manos de cerrojos.


Alma viajera en deleitable trato,

vanidad de fusiles desatenta,

versos de luz anida en mundo ingrato.


De alegrías y palmas va sedienta,

por infamias se eriza como un gato,

de liras y sonetos se alimenta.





1 comentario:

  1. Qué bonito y extenso trabajo; ¡Cuanta habilidad literaria! Me encanta. Enhorabuena.

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