Los reyes y las infantas
Con su destreza mundana
Acudieron presurosos
A proclamar sin tardanza
El amor de la nobleza
Por la plebe desdichada
Los refugiados miraban
Aturdidos sus espaldas
Que, aunque regias, demostraban
Lo que ellos les importaban
Se inclinaban si el fotógrafo
La cámara preparaba
Enderezaban el torso
Su lugar recuperaban
Y desde arriba ofrecían
Sonrisas azucaradas
Más cuando el tiempo acabó
Se esfumaron por la entrada
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