Romance del cubrebocas
Llegó con el mes de marzo
hace ya más de dos años
y a todos se nos impuso
por un virus coronado.
Lo que llevaban los perros
recubrió rostros humanos
favoreció feas caras
pero escondió a muchos guapos.
Cubrebocas, mascarillas
y más nombres que me callo
nos cortaban el aliento
con colorines o blanco.
Velaban dientes perfectos
y escondían los mellados.
Gomas eran un suplicio
a orejas aplicado
y sarpullido salía
en cutis muy delicado.
Solo reían los ojos
pues ocultaban los labios
¿Dónde quedaron los besos
Y dónde nuestros abrazos?
Pero con aguas de abril
mascarillas, tapabocas
E hidroalcohólicos geles
se escaparon río abajo
cuando el bicho escaseó.
Recobramos lo robado:
la sonrisa y el aliento.
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