La casa
Un matrimonio de mediana edad se
pasea por una calle mientras un señor se asoma a una ventana ensañado un cartel
y el matrimonio se paran para observarlo
ESPOSA –“Mira
Manolo”. Un señor asomado a la ventana lleva
una pancarta.
MARIDO –Si,
parece que tiene algo escrito: ¡Marisa estoy muy solo, vuelve!
ESPOSA –Y
por esa razón se expone en la ventana, si se ha ido su mujer, por algo será.
ESPOSA –“Oiga
caballero” ¿porque se ha ido su mujer?
MARIDO
–Quieres callarte, a ti que te importa siempre metiéndote en la vida de los
demás.
ESPOSA –Yo
lo hago por ayudarle, tal vez si hablamos con el conseguimos saber el problema
y aconsejarle adecuadamente “mira” ya se ha metido dentro de la casa
MARIDO –Como
no, yo también lo haría, si una señora aparece ante mí ventana lanzándome
alaridos ¡cómo no me voy a ir!
ESPOSA –
Pero si yo no le he dicho nada. Espera creo que vuelve a salir, pero esta vez
por el balcón y lleva la pancarta.
MARIDO –Pues
es cierto.
ESPOSA
–“Caballero” Escúcheme, escriba en el cartel
que le va hacer un regalo, unos pendientes y un anillo seguro que
vuelve, esas cosas nos gustan mucho
MARIDO –Otra
vez molestándolo….
ESPOSA –Tú
déjame, ya verás.
ESPOSA –“Caballero”
páseme el número de teléfono de su señora, yo hablare con ella.
MARIDO –Otra
vez se ha marchado del balcón, quieres dejarlo en paz. ¡Lo tienes aburrido!
ESPOSA –Esto
se va a convertir en una cuestión de estado. Ya verás cómo lo arreglo.
MARIDO
–Miedo me das Magdalena. Mira sale por la puerta con la pancarta en la mano.
El señor de la pancarta sale todo
decidido al bar de la esquina y magdalena se le puso delante
ESPOSA –Caballero.
Merecemos una explicación, llevamos toda la mañana delante de su casa, en
espera que se resuelva su problema
CABALLERO
–Mi señora es como usted, siempre quiere llevar razón. Se ha marchado porque dice
que le he puesto los cuernos y eso no es cierto
ESPOSA –Si
ella lo dice, alguna razón llevara.
CABALLERO
–Se ha levantado esta mañana diciéndome que había soñado que yo estaba paseando
con nuestra vecina y por esa razón no quiere saber nada de mí.
CABALLERO
–Pero acaba de llamarme y me dice que me perdona.
MARIDO
–Entonces. ¿Dónde se marcha señor?
CABALLERO
–Ahora el que se va soy yo y le dejo la pancarta en el bar por si le hace falta
FIN

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