lunes, 18 de abril de 2022

EJERCICIO 3-B TEATRO Sonia Corcelle

 

COMUNIDAD TUBULAR

 

 

            ( Enormes tuberías de hormigón apiladas perpendicularmente al escenario lo ocupan en su totalidad. Cada una está habitada por un humano, hombre o mujer, tumbado o sentado, con la espalda encorvada, algunos justo en el borde del canalón con los pies en el vacío. El orificio anterior de los canalones llega justo a haces del borde del escenario. Todos llevan un número en la delantera del pecho )

 

 

HOMBRE UNO.—  No se acerque tanto al borde.

 

MUJER TRECE.— Es que me gustaría ver lo que hay ahí fuera.

 

HOMBRE UNO.—  Si no hay nada que ver…

 

MUJER TRECE.— Algo habrá ahí.

 

HOMBRE UNO.— Le aseguro que no. Nada más que el vacío, se lo aseguro.

 

MUJER TRECE.— ¿Y cómo lo sabe?

 

HOMBRE UNO.— Pues porque he visto a tantos caer por querer asomarse…

 

MUJER TRECE.— Usted, ¿cuándo llegó?

 

HOMBRE UNO.— Ni lo recuerdo. Hace mucho. Yo diría que hace más de diez años pero tampoco se                                    lo puedo asegurar. 

 

MUJER TRECE.— ¿Y cómo lleva la cuenta?

 

HOMBRE UNO.— Cómo se nota que es novata… Cuento las primaveras.

 

MUJER TRECE.— ¿Las primaveras? ¿Es que desde aquí se ve la primavera? 

 

HOMBRE UNO.— ¿Verse?, no. Se huele. Pero no siempre. A veces el hedor a cloaca es fuerte y la                                         primavera se me escapa. Y hay que esperar al año siguiente. Por eso la cuenta no es                                  exacta.

 

MUJER TRECE.— ¿Y por qué llegó aquí?

 

HOMBRE UNO.— Y usted, ¿sabe por qué llegó? Pues yo tampoco. Solo sé que me desperté una                                             mañana en el canalón y aquí sigo.

 

MUJER TRECE.— Yo pensaba que al tener tanta experiencia, me podría ayudar. Pero veo que no.

 

HOMBRE UNO.— Aquí nadie puede ayudar a nadie. Cada uno en su canalón y a esperar.

 

MUJER TRECE.— A esperar ¿qué?

 

HOMBRE UNO.— Pues eso depende. Me imagino que cada uno espera algo distinto. 

 

MUJER TRECE.—  Usted por ejemplo, ¿qué espera? 

 

HOMBRE UNO.— Esto no se comenta. De canalón para dentro, todo es privado. 

 

MUJER TRECE.—  Ya. Así que meros números apilados y cada uno en su tubería.

 

HOMBRE UNO.— Eso mismo. Pero ayuda saber que tienes vecinos.

 

MUJER TRECE.—  ¿Usted cree?

 

HOMBRE UNO.— Pues claro. Sabes que no estás solo y que tu angustia es la de muchos.

 

MUJER TRECE.—  Pues vaya consuelo… Es que lo veo todo tan gris… y tan frío.

 

HOMBRE UNO.— Es que lo es.

 

MUJER TRECE.—  Y con un horizonte tan limitado. Un simple círculo abierto sobre la nada.

 

HOMBRE UNO.— Eso mismo, sobre la nada.

 

MUJER TRECE.—  Y entonces, ¿qué se puede esperar?

 

HOMBRE UNO.— Reflexione. Si desde el canalón se viera algo concreto, entonces sí que tendríamos                                 un horizonte muy restringido. Pero, piénselo, la nada es infinita. Así que…

 

MUJER TRECE.—  Ya…

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