martes, 5 de abril de 2022

EJERCICIO 2B -Esperanza Cabañas

 

OFICINA SINIESTRA

 

ESCENA (Una oficina con cuatro mesas, sobre ellas ordenadores, teléfono, carpetas, papel  y bolígrafos. En el fondo un armario archivador y un perchero. Sobre una mesa auxiliar hay una impresora. AMALIA, vestida con vestido formal y zapatos de tacón entra quitándose el abrigo. SUSANA, sentada en una silla frente a la pantalla del ordenador, se levanta al oírla entrar)

PERSONAJES: (AMALIA lleva vestido camisero de manga larga y zapatos de tacón. SUSANA lleva un pantalón claro, camisa blanca, chaqueta verde oscuro y botines negros)

 

SUSANA. Por fin ha salido el sol ¿Ya buena? ¿Cómo estás? (Se acerca a AMELIA y se besan)

AMALIA.- Aún sigo con la fisioterapeuta, pero voy mejorando, por eso le rogué el alta al médico. (ríe) No podía pasar más tiempo sin veros.

SUSANA.Menos mal, esto es un infierno

AMALIA. Igual que siempre ¿no?

SUSANA. No, hemos pasado de ser la mejor región a ser la peor. Todos los índices los tenemos como amapolas en primavera.

AMALIA. ¿Por mi ausencia? (abre los ojos y la boca con gesto de sorpresa)

SUSANA. María se fue.

AMALIA. ¿Qué me dices? (continúa con el gesto de sorpresa)

SUSANA. El reloj le cantó la hora y salió corriendo.

AMALIA.¿Oferta irresistible?

SUSANA. Ni hablar, eso hubiera sido alcanzar el cielo con las manos.

AMALIA. ¡Cuanto me he perdido!

SUSANA.No me explico cómo has podido estar tanto tiempo flotando en los laureles.

AMALIA. He decidido cuidarme. Ahora soy lo primero para mí, pero desembucha, no me tengas en ascuas.

SUSANA. Hace un mes le cumplió el contrato, la subcontrata le ofreció una rosa dolorosa. Cada vez le pagan menos y esta vez se ha plantado.

AMALIA.Por fin ha cogido el toro por los cuernos, me alegro ¿Y de Antonio que sabemos?

SUSANA. Como si se lo hubiera tragado la tierra. Va a hacer un año que está de baja.

AMALIA.Algo tendrá mujer.

SUSANA. Flojitis, te lo digo yo. Siempre ha estado en las nubes.

AMALIA.Desde hace tiempo las ventanas de su alma dejaban ver su tristeza.

SUSANA. Y por su culpa yo camino por las paredes (en tono irónico)

AMALIA. No veo a tu corazón saltar de alegría

SUSANA. Me he quedado sola y hago más horas que un reloj. Ya no me queda fuelle

AMALIA. Tus hijos ya son mayores, pero tu marido… ¿cómo lo lleva?

SUSANA. Le sale el humo por las orejas

AMALIA. ¿Crees que merece la pena?

SUSANA. ¿Y qué puedo hacer? Los jefes ayudan, ellos tienen muchas reuniones y no se les puede pedir más. Si se diera de alta Antonio, todo se arreglaría. Nos pagan por trabajar, no por quedarnos en casa.

AMALIA. Vaya razonamiento de zorro que acabas de soltar. Mañana podrías sufrir un accidente y seguramente serían los jefes los que sacarían el trabajo ¿eso crees?

SUSANA. Calla… calla, no mientes ruina.

AMALIA.No estás investida de inmunidad

SUSANA. Pues os tocaría a vosotros hacer las horas extras.

AMALIA.― ¿Sabes que te digo? Que el banco de la plaza me extraña cuando no voy.

SUSANA. Te limpias las manos y tan contenta, no sé cómo puedes.

AMALIA.Debes estar ciega, como si no supieras que este trabajo no cambia.

SUSANA. Se me debe haber ennegrecido el cerebro.

AMALIA.Te invito a un café, lo voy a necesitar para lidiar en esta plaza.

SUSANA. Vamos rápido que a las nueve tenemos la reunión.

AMALIA.― No me das mucho margen, voy a tener que emplearme para quitarte esa cara de perro mojado que tienes.

(Las dos salen de la oficina riendo para dirigirse a la cafetería)

 

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