MUJER CON RULOS VOLANDO
Una oficina de una gran empresa en el piso 20 de un rascacielos del centro de Madrid. Varias mesas de trabajo con ordenadores y demás articulos de oficina, fotocopiadoras, archivadores etc. En el fondo del escenario toda la pared es un gran ventanal a través del cual se ve el cielo azul y uno de esos andamios de los limpiacristales. Josepe, un hombre de mediana edad, calvo con su barriguita y su jersey de pico, trabaja en el ordenador. En el lateral derecho está la puerta de la sala del café. Se oyen ruido de conversaciones y carcajadas. Entra Ramón, de aspecto similar a Josepe, riéndose.
JOSEPE.— ¡Vaya juerga que tenéis montada!
RAMÓN.— Están hablando del rollo ese de la mujer con rulos volando que dicen que han visto por Vallecas. (Se sienta en su silla giratoria y estira las piernas con poco aspecto de ponerse a trabajar)
JOSEPE.— Como campaña publicitaria no tiene precio. (Se levanta y se pone a revolver en un archivador)
RAMÓN.— Ya… ¿pero como hacen para que vuele?
JOSEPE.— Algún aparatejo tipo drone. ¿No han sacado algo así los de BMV?
RAMÓN.— Eso dicen, pero… (Sacude la cabeza y se vuelve a reír para adentro)
JOSEPE.— Tampoco es que el tema dé para tanto descojone...
RAMÓN.— No. Si es que es Mario, el de contabilidad, que es un cachondo. Dice que ha tenido pesadillas.
JOSEPE.— ¿Pesadillas?
RAMÓN.—Sí. Dice que ha soñado con la jefa, con la Menéndez, con rulos y una redecilla verde, enfundada en una bata manta de guatiné volando sobre la oficina y que cuando se le abría la bata se le veía la braga faja de cuello alto color carne. ¿Te imaginas?(Se ríe tapándose la boca)
JOSEPE.— ¡Joder! Yo puestos a soñar prefiero Saron Stone cruzándose de piernas… (Apoyado en el archivador con actitud soñadora)
RAMÓN.— Ya, con el picahielos debajo de la almohada…¿Y qué tal Uma Thurman con el buzo de latex amarillo y la katana en ristre repartiendo mandobles? (Moviendo la silla como queriendo ajustarla)
JOSEPE.— Demasiada sangre. Si se puede elegir prefiero a la jefa de marketing, con su traje de ejecutiva, balanceándose sobre unos stiletos o mordisqueando la patilla de las gafas mientras revisa mis informes con cara de mala hostia. (Va hacia la fotocopiadora)
RAMÓN.— Está claro. A ti te va el rollo dominatrix. Yo soy mas de andar por casa. Por ejemplo, la chica nueva de recepción, ahí agachada, poniéndole papel a la fotocopiadora, con ese culazo… Cada cosa en su sitio. Buen tetamen…(Gesticula con las manos) No como la Menéndez, que por mucho pilates, runing y lo que quiera que haga … la pinta de maruja ya no se la quita nadie.
JOSEPE.— Calla, calla… (Mirando alrededor, por si alguien les está escuchando)
RAMÓN.— ¿Qué pasa? ¿Es que ya uno no se va poder expresar con libertad? Habrá roto el techo de cristal ese, pero es una marujona. (Da un golpe sobre los brazos de la silla giratoria)
JOSEPE.— Oye, que nosotros tampoco es que seamos Brad Pitt… (Se dirige hacia su mesa con las fotocopias en la mano y se queda pasmado mirando hacia el ventanal)
RAMÓN.—Hombre, no es igual… ¿Qué te pasa? (Mira también hacia el ventanal) ¡Hostias!
A través de los cristales se puede ver como se acerca volando una mujer con rulos. Va vestida con una bata manta de guatiné roja y azul tipo Superman. Cuando se le abre deja ver su braga faja de cuello alto color carne. Cruzada en bandolera sobre el abundante pecho porta una metralleta kalashnikov ak 47 con mira telescópica. Aterriza sobre el andamio de los limpiacristales que se tambalea peligrosamente y apuntando con serenidad dispara varias ráfagas que atraviesan la cristalera y llenan toda la oficina de balas, metralla, cristales, astillas y demás. Josepe y Ramón no se sabe en que estado yacen tirados en el suelo.
jajajaja. Muy bueno. Me gustaría ver a la de los rulos.
ResponderEliminarQué genial!!! Me encanta!
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