viernes, 1 de abril de 2022

EJERCICIO 1a//EJERCICIO 1b//EJERCICIO 1c – JUANA -

 

EJERCICIO 1a//EJERCICIO 1b//EJERCICIO 1c  – JUANA - ¿Qué me motiva a escribir? // Tres momentos de máxima creatividad // Tres ejercicios de creatividad congruentes con tu forma de ser, con tu creatividad // Calidad

 

¿QUÉ ME MOTIVA A ESCRIBIR?

¿Qué me motiva a escribir? No me había parado a pensarlo ¿Podría ser la envidia?

Cuando disfruto de una lectura fluida, que sorprende mi cabeza con imágenes o asociaciones inesperadas que me enganchan, entonces siento ganas de escribir.

Y la envidia hacia mis amigas, de jovencita. O el querer estar a su altura. Ellas escribían poemas en la adolescencia y utilizaban imágenes surrealistas o fúnebres o pasionales que a mí me asombraban. Todo muy trascendente. Éramos existencialistas, trágicas, intensas, nos sentíamos el centro de la vida. Y lo éramos. En aquel momento, lo éramos. Todo sucedía a nuestro alrededor. Irse de casa, enamorarse, ligar, jugar a la ouija, las primeras escapadas, las manis, las huelgas, las asambleas de estudiantes, los canutos, el alcohol de fin de semana, las apreturas, los bailes, la noche, el artisteo, las pelis, los conciertos, el teatro… Yo era más bien espectadora y buenecica. Monjil me decían algunos. Ahí sigo un poco todavía, pero sin aquella inocencia, con peor carácter. Cosas de la vida. Por decir algo.

¿Qué me motiva a escribir? Espera que lo piense un poco. ¿El deseo? Deseo de descubrir con las palabras. Deseo de abrirme camino en la memoria. Deseo de retener momentos fulgurantes o increíbles. Deseo de sorprenderme a mí misma. Deseo de avanzar por un caminito.

¿Deseo de ser más de lo que soy? ¿La soberbia? Acabaré poniendo los siete pecados capitales si me empeño. ¿Cuáles eran? La soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la gula, la pereza, la lujuria. Casi he conseguido recordarlos todos sin mirar. Al final, he hecho un poco trampa y he mirado. Hacen un curioso desfile en el “Fausto” de Marlowe que acabo de leer, estos siete enanitos del alma. Y sí, al menos cinco, sí me ocupan un tanto bastante. “Monjil. Que eres una monja”.

TRES MOMENTOS DE MÁXIMA CREATIVIDAD:

Y creativa, lo que se dice creativa, pues no puedo decir que sea mucho, la verdad. La sensación de ganas de escribir me llega a veces. Es cuando siento que veo algo como si fuera nuevo. Es una sensación que me gusta mucho. Y en ese momento aparece una idea original. Es una manera de mirar que me interesa. Hay épocas en que aparece con frecuencia y épocas en que nada de nada. Cuando estoy de vacaciones estoy más predispuesta. Pero si el sueño, el cansancio, el agobio del trabajo me ocupan la mente, no doy para mucho, la verdad. Cuando voy andando por la calle sin objetivo, cuando estoy sola en un bar leyendo el periódico, o un libro, o esperando, cuando me despierto sin prisa de levantarme, en esos momentos aparece esa especie de lucidez que me provoca deseo de escribir y un hilo para un pequeño relato.

Recuerdo el entusiasmo que me despertó el primer encuentro de escritura creativa al que asistí. Hace un porrón de años. Yo no sabía que existían ese tipo de talleres y en cuanto me enteré, me pedí tres días de vacaciones y me apunté. Fueron dos días y medio maravillosos. Consignas de todo tipo, con profes diferentes cada dos horas, y un grupo de treinta o cuarenta desconocidos puestos a escribir contra-reloj. Entre los profesores, recuerdo a Zulema Moret y a Clara Obligado a finales de los noventa.

Y también por aquella época fue cuando leí la novela de Bernardo Atxaga “Obabakoak” que disfruté intensamente, porque me parecía participar del juego del escritor. Ah, y recuerdo que estaba de vacaciones. Durante un tiempo, en la quincena playera del verano, mi afán y entretenimiento era leer libros de escritura creativa y anotar lo que fuera. Pocas veces eran relatos. Casi siempre eran impresiones, anécdotas, recuerdos y anotaciones de ese tipo. El libro “El gozo de escribir” que cayó en mis manos rebuscando en la librería Zuloa de aquellos años fue un gran estímulo. Me sirvió para darme permiso y ánimo. Y ganas, muchas ganas.

Y desde el año pasado, he escrito un poco más que nunca, obligada por el curso a tener que construir una historia o un poema o una escena. He cumplido muy a medias, ya se ha visto. Porque saltar a la fantasía me cuesta. Enseguida me enredo con la realidad y no me despego. Y me parece que si me quedo demasiado cerca, no construyo, no avanzo, no hay relato. A menudo, no se me ocurre nada. A pesar de todo, he comprobado una vez más que la única manera de escribir es escribiendo. Cada vez que lo intento, siento que no lo voy a conseguir. Que esta vez no saldrá nada que valga la pena. A veces me sorprendo para bien, después de hacerlo. A veces para mal. Pero si acepto escribir lo que sea, y no despegarme de la mesa hasta haber cumplido, algo sale. Algo que unos días será mejor y otros peor. Es laborioso. No soy rápida. En nada soy rápida. Mi pensamiento es rumiante y con efecto retardado. 

Pero cuando releo algo que he escrito y me suena bien, se me ensancha el pecho. Y si mientras escribo fluyen las ideas, me conecto con la historia, y consigo llegar a alguna parte enganchada, me lo paso genial. En esos momentos, sí me siento creativa. Y también cuando encuentro una solución o una idea en el trabajo. Algo antes muy frecuente, ahora algo menos, la verdad.

Y para escribir, he visto que me gusta mucho estar en un bar o en una terraza. He probado a llevarme el portátil o el cuaderno del curso y ponerme con el ejercicio. De hecho, el cuento que escribí bajo presión por la consigna (una hora) y porque no me quedaba más tiempo para poder presentarlo, salió así. En el bar, con un café y una tostada, pegada a la cristalera, con el solecillo a la espalda, y totalmente concentrada. Cuando me levanté para ir a casa, estaba contenta. Con la sensación del deber cumplido, porque lo había escrito en el portátil y no tenía ya que pasarlo a limpio. Fue un triunfo, aunque en ese momento, pensé que la historia no tenía fuste. Me sorprendió mucho el comentario del profe, pero ahora al releerlo me ha gustado.

 

EJERCICIO 1b – JUANA – TRES EJERCICIOS DE CREATIVIDAD CONGRUENTES CON TU FORMA DE SER, CON TU CREATIVIDAD.

-          Ejercicio 1. Abre un libro al azar y selecciona una frase al azar. O tres libros y seleccionas una frase al azar de cada uno. Construye una historia en la que aparezcan esas tres o cuatro frases. (El primer libro más los otros tres libros, son cuatro. Quiero cuatro frases. Jjj)

-          Ejercicio 2. Diseña un personaje y escribe un diario ficticio. Cada día haz una entrada en ese diario durante un mes, por ejemplo.

 

-          Ejercicio 3. Inventa 10 palabras inexistentes y 10 frases incongruentes. Construye una historia o un poema. (Este ejercicio es para salir de mí misma, que me aburro de verme pegada a la tierra)

 

-          Ejercicio 4. Elige un objeto cualquiera y dale vida. Cuenta su historia. (Ej. Una cuchara, un zapato, una piedra…)

 

EJERCICIO 1c – JUANA – CALIDAD.

Me sorprendieron algunos poemas. O más bien, algunas imágenes de algunos poemas. Que aparecieran. Que se me aparecieran a mí. Sobre la calidad de lo escrito, a veces voy bastante despistada. Necesito distancia. Me ha sucedido que algo que me parecía simplón en el momento de escribirlo, luego ha funcionado. Y también lo contrario. He creído que el tono era intenso o poético y luego no ha resultado así. Mi mayor sorpresa fue cuando el profe me comentó que probara con el cuento. Y creo que acertó. Hay pasajes de los dos cuentos que he escrito que ahora me suenan bastante bien. Y en los dos casos me parecía que estaba escribiendo simplezas, pero en los dos casos los escribí sujeta a la mesa y a la silla porque había que hacerlo y salió una pequeña historia que llegó a puerto. La primera escritura surgió del dejarse llevar, aunque luego corrigiera. En general, creo que si tengo una consigna me confío en la escritura, y si no la tengo, me quedo en la autobiografía. Vaya, que se me va muy fácil la cabeza a ese terreno. Y también creo que el cuento me permite no ser tan pomposa. Tengo que recordarme que hay que meter humor. Me gusta reírme, pero no soy graciosa. Demasiado solemne. Y todavía no he salido del caparazón.

Después de releer lo que he escrito en estos meses -en la vida había escrito tanto y menos poesía, y menos aún cuentos de hadas-, me quedo con esta selección:

 

CURSO DE RELATO FANTÁSTICO.

CUENTO DE HADAS. EL ABUELO DEMETRIO Y LA VARITA DE CASTAÑO (Versión 2-B corregida para publicación) - .EJERCICIO 4

 

POLIEDRO 1

CUENTO EN COCHE EN UNA HORA, ETC. – EJERCICIO 2.

POEMA COLOQUIAL – EJERCICIO  5a

 

POLIEDRO 2

POEMA BARROCO. CONGELAR UN MOMENTO. QUE SE PERECIBAN LAS EMOCIONES, AUNQUE NO SE ENTIENDA EL SUCESO.  EJERCICIO 2a

POEMA. DESCRIBIR ESPACIO SIN DESCRIBIR LA EMOCIÓN (infancia, niñez...). EJERCICIO 5a.

POEMA. Intento A. VERSOS ENDECASÍLABOS. EJERCICIO 9

Me han gustado estos textos porque son directos, se ven las escenas, hay cierta ligereza en la manera de contar, y para mi sorpresa, hay personajes en algunos de ellos. Creo que lo episódico se me da mejor que la intriga o la trama, o al menos, eso me parece en esta relectura. Osea, el viaje como hilo conductor. Curioso. Seguramente porque es una estructura más sencilla, más abordable para mí, en la que se pueden ir añadiendo ingredientes según van llegando.  

¿QUIÉN ES QUIÉN?

¿La 15? ¿La magia de los cuentos antiguos? 

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